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Salir por un pico

Respuesta rápida
«Salir por un pico» significa Acabar costando una cantidad de dinero considerable, bastante mayor de la que se había calculado al empezar el asunto.
  • Origen histórico: Pico significa en el lenguaje de las cuentas la cantidad que sobra por encima de una cifra redonda, sentido que la lexicografía académica recoge y que se oye a diario en fórmulas como mil euros y pico. De ese…
  • Variantes frecuentes: Costar un pico · Un pico de dinero
  • En otros idiomas: «to cost a packet» (EN)

Acabar costando una cantidad de dinero considerable, bastante mayor de la que se había calculado al empezar el asunto.

Cuando algo sale por un pico, acaba costando bastante más dinero del que se había calculado. La expresión es española, coloquial y bastante menos exagerada que costar un ojo de la cara, y detrás tiene un tecnicismo de contabilidad que casi nadie asocia con ella.

Qué significa exactamente

La locución mide dos cosas a la vez: una cantidad alta y una sorpresa. Lo primero es evidente; lo segundo se pasa por alto y es lo que la distingue. Casi siempre se dice después del hecho, cuando llegó la factura y resultó ser mayor de lo previsto. Nadie planifica gastarse un pico: a uno le sale por un pico, que es cosa distinta.

La escala importa mucho. En el repertorio español de lo caro hay varios peldaños y este ocupa uno intermedio. Costar un ojo de la cara y costar un riñón son hipérboles: nadie paga con órganos, y quien las usa está exagerando a conciencia. Un pico, en cambio, es una cantidad grande pero creíble, de las que efectivamente se pagan. Por eso la frase suena más resignada que dramática, y por eso encaja tan bien con gastos reales y cotidianos: una boda, una reforma, una avería del coche, la matrícula de un máster.

Circula en varias construcciones que no significan exactamente lo mismo. Salir por un pico describe el resultado de una operación ya cerrada. Costar un pico o valer un pico valoran algo con independencia de que se haya comprado. Y un pico a secas funciona como sustantivo para cualquier suma importante e indeterminada: debe un pico al banco, se dejó un pico en el hospital.

Merece la pena fijarse en la relación con la fórmula y pico, que emplea la misma palabra en la dirección contraria. Mil euros y pico es mil euros más una cantidad pequeña y sin especificar. Salir por un pico es lo opuesto en tamaño y sin embargo procede de ahí, según la explicación más aceptada, en uno de esos giros irónicos de los que el castellano está lleno.

De dónde viene

La pista está en el lenguaje de las cuentas. Pico designa ahí la cantidad que sobra por encima de una cifra redonda, el resto que no cuadra con el número gordo. Ese uso lo recoge la lexicografía académica y sigue vivísimo en el habla diaria: las tres y pico, cincuenta y pico años, doscientos y pico kilómetros. Nadie que diga eso está pensando en un pájaro ni en una herramienta.

Lo interesante del resto contable es que, por definición, no se sabe cuánto es. Ese es su rasgo esencial: una cantidad indeterminada que se añade a otra conocida. Y de la indeterminación a la magnitud hay un paso muy corto, porque lo que no se especifica puede ser cualquier cosa, incluida una barbaridad.

El mecanismo que completa la operación es la ironía por rebaja, uno de los recursos favoritos del español. Consiste en nombrar algo pequeño para dar a entender que es enorme, dejando que el oyente haga el resto del trabajo. Es lo mismo que ocurre en no es moco de pavo, que literalmente parece una minucia y significa un asunto serio, o en la costumbre de decir que algo costó lo suyo. Aplicado a nuestra locución: lo que era el sobrante acaba nombrando el total, y ese desplazamiento es la broma que la frase lleva incorporada.

La cronología apunta al siglo XX y al ámbito del comercio y las cuentas domésticas, aunque no hay una fecha ni un primer testimonio que lo respalde.

Hay un detalle que refuerza esta lectura y que se aprecia al escuchar cómo habla la gente de dinero. El hablante español evita la cifra exacta cuando el asunto le incomoda, y para eso dispone de un arsenal de vaguedades: lo suyo, una pasta, un dineral, un pico. Todas son maneras de decir mucho sin decir cuánto. La locución no nació solo de un tecnicismo contable, sino de esa costumbre social de no dar el número, y el resto indeterminado de las cuentas era la palabra perfecta para ello.

Hasta qué punto está probado

El ingrediente principal está firme: el sentido contable de pico existe, está registrado y se usa a diario. Sobre eso no hay nada que discutir.

Lo que no está documentado es el salto al sentido de suma importante. Ningún repertorio de dichos lo estudia, ninguna primera aparición está fechada y el diccionario académico, que registra la locución, no dice de dónde procede. Registrar un uso y documentar un origen son cosas distintas, y confundirlas es el error más frecuente de la etimología aficionada.

Existe además una lectura alternativa que conviene mencionar. Pico significa también cumbre o punto más alto, y desde ahí podría haberse llegado a la idea de una cifra elevada sin pasar por la contabilidad. La explicación es posible, pero convence menos por dos motivos: el uso contable de la palabra está mucho más presente en el habla que el de cumbre aplicado a números, y el mecanismo irónico que va del resto al total es un patrón bien conocido del idioma, mientras que el otro camino exigiría un salto más largo.

Con esos elementos, la explicación contable es la mejor disponible y la que esta ficha suscribe, pero como hipótesis y no como hecho probado.

Cómo se usa hoy

Es una expresión de España y su circulación fuera de la Península es prácticamente nula. Aquí es cotidiana, de registro coloquial, sin ninguna vulgaridad y admisible en cualquier conversación. Se emplea casi siempre en pasado y en primera persona, contando lo que costó algo: nos salió por un pico, me ha salido por un pico.

Y aquí llega el aviso más importante de esta ficha, que es de los que evitan sonrojos. En varios países americanos, señaladamente Chile, Argentina y Perú, la palabra pico tiene un sentido sexual malsonante de uso corrientísimo. Eso convierte la fórmula española en una fuente inagotable de equívocos: frases perfectamente inocentes en Madrid provocan risas o incomodidad en Santiago o en Lima, y lo mismo ocurre con el y pico de las horas y las cantidades, que allí se evita o se sustituye. Quien escriba para público americano hará bien en emplear otra fórmula, y quien viaje, en saberlo antes de pedir la cuenta.

Dentro de España no hay restricciones de uso. Vale para hablar de la propia economía y de la ajena, aunque comentar lo que se ha gastado otro nunca queda del todo bien, y la frase no arregla eso. El tono habitual es de resignación con un punto de queja.

Sobre la forma: se escribe con artículo indeterminado, un pico, y no admite plural en este sentido. La preposición correcta es por cuando el sujeto es el gasto y sin ella cuando el verbo es costar. Y no debe confundirse con el pico de las curvas y las estadísticas, que es otro sentido de la misma palabra y aparece a diario en la prensa económica sin relación ninguna con lo que aquí se explica.

Expresiones parecidas

El castellano tiene una escala completa para lo caro y merece la pena verla ordenada. En el escalón moderado está salir caro, sin más. Un poco por encima, salir por un pico y costar una pasta, cantidades grandes pero verosímiles. Luego llegan las hipérboles: costar un dineral, costar un pastón, costar una fortuna. Y en la cima, las que pagan con partes del cuerpo, costar un ojo de la cara y costar un riñón, que ya no describen un precio sino un escándalo.

Al lado quedan las que hablan del valor y no del gasto: valer su peso en oro, que es un elogio, y a precio de oro, que señala una carestía general del mercado y no una compra concreta.

Del mismo mecanismo irónico que explica nuestra locución sale no ser moco de pavo, la fórmula española por excelencia para decir que algo tiene más importancia de la que aparenta. Y en el terreno de las consecuencias, dejarse el sueldo y quedarse sin blanca describen lo que viene después de que algo salga por un pico.

En América, para la misma idea, se recurre a salir una fortuna, a costar un ojo de la cara, que es universal, o a fórmulas locales de registro más bajo. El inglés, por su parte, tiene una expresión que funciona con la misma ironía por rebaja que la española: la que llama bonito penique a una cantidad considerable. Dos idiomas distintos y el mismo truco, que consiste en nombrar la calderilla para hablar del capital.

Cómo cambia según el país

La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.

Argentina

Costar una suma alta, más de lo previsto

Muy viva, con las formas costar un pico y salir un pico; también es corriente y pico para lo que sobra de una cifra redonda.

«La mudanza me salió un pico, che, no lo tenía calculado.»

Chile

No se entiende como precio alto: pico es en Chile una palabra malsonante para el pene, y la frase suena grosera o cómica

Falso amigo serio. Se evita incluso el y pico de las cantidades y las horas, sustituido por y tanto, y algo o y fracción. Para lo caro se dice costar un platal o un ojo de la cara.

«No digai que te salió por un pico, que acá suena pésimo; decí que te costó un platal.»

España

Resultar caro

Menos hiperbólica que costar un riñón

«La boda nos salió por un pico.»

Uruguay

Resultar caro

Mismo uso que en la otra orilla, sobre todo con el verbo salir.

«Arreglar el techo nos salió un pico, bo.»

Ejemplos de uso

  • «Cambiar la instalación eléctrica entera va a salir por un pico.»
  • «El fichaje salió por un pico y el delantero jugó ocho partidos en toda la temporada.»
  • «Entre la grúa y la multa, aquella tontería nos ha salido por un pico.»

Cómo se dice en otros idiomas

EN

to cost a packet

Literalmente: costar un paquete

Preguntas frecuentes

¿Qué significa salir por un pico?

Significa que algo acaba costando bastante más dinero del previsto. Es una cantidad grande pero creíble, menos exagerada que costar un ojo de la cara, y suele decirse después del hecho, cuando ya llegó la factura.

¿De dónde viene salir por un pico?

De la contabilidad: pico es la cantidad que sobra por encima de una cifra redonda, como en mil euros y pico. Por ironía, el sobrante acabó nombrando el total. Es la explicación más aceptada, aunque no está documentada.

¿Se usa salir por un pico en América?

No conviene. Es una fórmula de España, y en países como Chile, Argentina o Perú la palabra pico tiene un sentido sexual malsonante muy extendido, así que la frase produce equívocos. Allí se prefiere salir una fortuna.

¿Qué diferencia hay entre un pico y y pico?

Y pico añade una cantidad pequeña e indeterminada a una cifra redonda: mil euros y pico. Un pico, en cambio, nombra una suma importante. Las dos vienen del mismo uso contable, pero la segunda invierte el tamaño por ironía.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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