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Dichosymás

El nudo gordiano

Problema enredadísimo que no se resuelve con paciencia sino con una decisión tajante que rompe las reglas del juego.

Un nudo gordiano es el problema tan enredado que ya no admite solución paciente: hay que cortarlo. Por eso la locución casi nunca aparece sola y sí acompañada del verbo cortar. Nombra a la vez el atasco y la salida, y esa salida consiste en cambiar las reglas del juego en lugar de jugar mejor dentro de ellas.

Qué significa exactamente

La expresión se usa de dos maneras que conviene distinguir. En la primera, el nudo gordiano es el problema: el núcleo enmarañado de un asunto, aquello donde todo se traba. Se habla del nudo gordiano de la financiación autonómica o del nudo gordiano de un conflicto territorial, y se está señalando dónde está el atasco. En la segunda, y con el verbo cortar delante, la locución nombra ya la solución, y una solución de un tipo muy concreto.

Ese tipo es lo característico. Cortar el nudo gordiano no significa resolver con energía, ni con brutalidad, ni siquiera con rapidez. Significa resolver negándose a jugar como se esperaba. A quien se enfrentaba al nudo se le suponía la obligación de desatarlo; lo que hizo Alejandro fue rechazar esa premisa. La gracia del gesto está en el cambio de reglas, no en la fuerza, y quien usa la expresión pensando solo en el tajo se pierde la mitad del sentido.

De ahí la diferencia con cortar por lo sano, con la que se confunde a diario. Cortar por lo sano es amputar: se acepta una pérdida para evitar una mayor, y hay siempre algo que se sacrifica. Cortar el nudo gordiano no sacrifica nada; encuentra un atajo que estaba permitido y que a nadie se le había ocurrido. Una es cirugía, la otra es ingenio.

Hay además una ambivalencia valorativa que el uso periodístico suele borrar. La locución puede ser un elogio de la decisión o un reproche a la simplificación. Quien corta el nudo gordiano se ahorra el problema, pero no siempre lo resuelve: hay atajos que dejan intacta la dificultad de fondo y se limitan a apartarla de la vista. En la prensa española domina abrumadoramente el sentido elogioso, y con ello se pierde una posibilidad expresiva que la expresión tenía.

Sobre la forma, se lee a veces desatar o deshacer el nudo gordiano. No es un error, y de hecho describe algo distinto y perfectamente pensable: resolver con paciencia lo que parecía irresoluble. Pero contradice la imagen, porque la historia entera consiste en que nadie pudo desatarlo. Quien escribe deshacer suele querer decir cortar, y sería más limpio decirlo.

De dónde viene

Gordio era la capital de Frigia, en la meseta de Anatolia central. Allí se conservaba en un templo un carro antiguo cuyo yugo estaba atado con un nudo de corteza de cornejo, tan apretado y tan intrincado que no se veían los cabos. El relato explicaba también por qué aquel carro estaba allí: un campesino llamado Gordias había llegado a la ciudad montado en él en el momento justo en que un oráculo anunciaba que el próximo hombre que entrase en carro sería rey. Lo coronaron, y el vehículo quedó consagrado. Un segundo oráculo añadía la promesa que hizo famoso el nudo: quien lo desatara dominaría Asia.

En el 333 a. C., camino de Cilicia, Alejandro pasó por Gordio. Iba en plena campaña contra el Imperio persa y con la necesidad política de acumular señales de legitimidad. Lo que ocurrió allí lo cuentan varias fuentes, y aquí conviene ser preciso, porque la más antigua y fiable de todas ya duda.

Arriano, en su Anábasis de Alejandro Magno, recoge dos versiones y declara expresamente que no puede decidir entre ellas. Según una, Alejandro cortó el nudo con la espada. Según la otra, que Arriano atribuye a Aristóbulo, uno de los compañeros del rey y por tanto testigo cercano, no hubo tajo alguno: Alejandro sacó la clavija que sujetaba el timón al yugo y el nudo quedó libre sin necesidad de deshacerlo. Quinto Curcio y otros autores posteriores se quedan con la espada. Es decir: la versión más espectacular es la que triunfó, y la más sobria es la que procede de la fuente más próxima a los hechos.

Ese contraste vale una reflexión. La lengua se quedó con el sablazo, y no por casualidad: una locución necesita una imagen que se vea en un segundo, y sacar una clavija no se ve. Si hubiera prevalecido la versión de Aristóbulo, tendríamos hoy una expresión sobre desmontar los problemas por donde están sujetos, que además describiría bastante mejor lo que hace la gente inteligente. El idioma prefirió el gesto de cine.

Conviene añadir hasta dónde llega la certeza. Que el episodio se cuenta en la tradición grecolatina, que ahí está el origen de nuestra locución y que Arriano y Quinto Curcio lo transmiten es indiscutible y comprobable. Que sucediera tal cual es otra cosa: las fuentes conservadas sobre Alejandro son muy posteriores a los hechos, dependen de relatos de corte perdidos y tienen una función propagandística evidente. El episodio de Gordio encaja demasiado bien en la serie de gestos que construyeron la imagen del rey elegido, junto con la visita al oráculo de Amón. Un historiador diría que es un buen relato antes que un buen dato.

De Gordio queda algo más que el relato. El emplazamiento se identifica con Yassıhüyük, un yacimiento excavado desde mediados del siglo XX al oeste de Ankara, con un gran túmulo funerario y restos de una ciudad frigia de primer orden. Nada de lo aparecido allí guarda relación con el nudo, ni podría guardarla: la corteza de cornejo no se conserva veinticinco siglos. Sirve, en cambio, para recordar que el escenario del episodio era una ciudad real y no un decorado inventado por los cronistas de Alejandro.

En castellano la locución entra por la vía culta, con el humanismo y la lectura de los historiadores antiguos. El adjetivo gordiano es un cultismo que no vive en ningún otro sitio de la lengua: fuera de esta expresión no existe, lo que da idea de hasta qué punto la frase viaja en bloque.

Cómo se usa hoy

El uso es idéntico en todos los países hispanohablantes, otra consecuencia de su origen libresco. Se mueve en registro culto y en contextos formales: análisis político, crónica parlamentaria, información jurídica, negociación diplomática y, con frecuencia creciente, lenguaje de empresa.

Casi siempre aparece la fórmula completa, cortar el nudo gordiano. Existe la abreviatura, cortar el nudo a secas, que se entiende sin problema pero pierde la referencia. Y existe el uso nominal, hablar del nudo gordiano de un asunto, que es hoy quizá el más frecuente en titulares.

Hay un abuso característico del periodismo que merece señalarse. Se anuncia que tal medida corta el nudo gordiano de un problema que sigue exactamente igual seis meses después. La expresión promete una resolución radical, y usarla para describir un parche produce el efecto contrario al buscado: subraya la desproporción entre el gesto y el resultado. Vale la pena reservarla para cuando alguien de verdad ha cambiado los términos del asunto.

Otra confusión frecuente tiene que ver con el propio sustantivo. En español, nudo nombra también el momento de máxima tensión de una obra dramática y el enlace de carreteras o de vías férreas, de modo que aparecen titulares donde el nudo gordiano de la movilidad resulta ser, literalmente, un nudo de comunicaciones. El juego funciona una vez; repetido, delata pereza. Y conviene no perder de vista que el gordiano no es un nudo cualquiera: es el que se define por ser imposible de desatar.

En la escritura, gordiano va en minúscula, como cualquier adjetivo derivado de nombre propio en español. La ciudad, Gordio, en mayúscula. Y no requiere comillas ni cursiva: es vocabulario asentado, no una cita.

Expresiones parecidas

La más cercana en el terreno de la decisión drástica es cortar por lo sano, que se diferencia por el sacrificio que implica. Muy próxima también tomar el toro por los cuernos, aunque esta describe afrontar el problema de frente, sin el elemento de astucia. Y cruzar el Rubicón comparte la determinación, pero su asunto es la irreversibilidad, no la salida ingeniosa.

Para el hallazgo simple que nadie había visto, el castellano tiene el huevo de Colón, emparentado de cerca con el nudo, con una diferencia de tono: en el huevo hay siempre un punto de burla hacia los que no dieron con ello, mientras que el nudo gordiano se cuenta con admiración hacia quien lo resuelve.

Del lado del problema, sin la solución, están ser un galimatías, ser un jeroglífico, meterse en un berenjenal y ser un avispero, todas para el asunto enredado o peligroso. Ninguna incorpora, como el nudo gordiano, la salida dentro del mismo sintagma, y esa economía es justamente lo que ha mantenido viva la expresión.

El inglés emplea el calco to cut the Gordian knot con idéntico valor, y el francés y el italiano hacen lo propio. Se trata de un fondo común europeo procedente de los mismos historiadores griegos y latinos, lo que explica que la traducción entre estas lenguas sea aquí un simple trasvase palabra por palabra.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

Argentina

Problema enredadísimo que no se resuelve con paciencia sino con una decisión tajante que rompe las reglas del juego.

Chile

Problema enredadísimo que no se resuelve con paciencia sino con una decisión tajante que rompe las reglas del juego.

Colombia

Problema enredadísimo que no se resuelve con paciencia sino con una decisión tajante que rompe las reglas del juego.

España

Dificultad que exige una solución drástica

Casi siempre en la forma cortar el nudo gordiano

«El decreto cortó el nudo gordiano de las competencias.»

México

Problema enredadísimo que no se resuelve con paciencia sino con una decisión tajante que rompe las reglas del juego.

Perú

Problema enredadísimo que no se resuelve con paciencia sino con una decisión tajante que rompe las reglas del juego.

Uruguay

Problema enredadísimo que no se resuelve con paciencia sino con una decisión tajante que rompe las reglas del juego.

Cómo se dice en otros idiomas

EN

to cut the Gordian knot

Literalmente: cortar el nudo gordiano

Preguntas frecuentes

¿Qué significa «el nudo gordiano»?

Un problema enredadísimo que no se resuelve con paciencia, sino con una decisión tajante capaz de romper las reglas del juego.

¿De dónde viene «el nudo gordiano»?

En Gordio, capital de Frigia, un carro estaba atado con un nudo que nadie lograba desenlazar, y un oráculo prometía Asia a quien lo consiguiera. Alejandro Magno lo resolvió de un tajo con la espada en el 333 a. C. Lo cuentan Arriano en su Anábasis y Quinto Curcio.

¿Alejandro cortó el nudo gordiano o lo desató?

Las fuentes no coinciden. La versión más difundida, la de Arriano y Quinto Curcio, dice que lo cortó de un tajo con la espada; alguna variante sostiene que sacó la clavija del timón y así deshizo el nudo sin cortarlo.

¿Cómo se usa «el nudo gordiano»?

Casi siempre en la forma «cortar el nudo gordiano», para una dificultad que exige una solución drástica: «el decreto cortó el nudo gordiano de las competencias».

Fuentes consultadas

  1. Arriano, Anábasis de Alejandro Magno
  2. Quinto Curcio, Historia de Alejandro Magno

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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