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DichosyMás Diccionario etimológico & cultura popular

Indultar un toro

Respuesta rápida
«Indultar un toro» significa Perdonar excepcionalmente a quien iba camino de la condena, por haber demostrado unas cualidades que conviene conservar.
  • Origen histórico: El indulto es la única forma en que un toro de lidia sale vivo del ruedo: la presidencia lo concede cuando la bravura del animal ha sido tan sobresaliente que interesa devolverlo a la dehesa como semental…
  • Variantes frecuentes: El indulto · Pedir el indulto
  • En otros idiomas: «to grant a reprieve» (EN)

Perdonar excepcionalmente a quien iba camino de la condena, por haber demostrado unas cualidades que conviene conservar.

Indultar un toro es perdonarle la vida en el ruedo y devolverlo vivo a la dehesa, donde seguirá como semental, porque su comportamiento ha sido excepcional. Fuera de la plaza, la expresión se aplica a lo que iba camino de desaparecer y acaba salvándose por méritos propios: un programa de televisión, una sección, una línea de producto.

Qué significa exactamente

El indulto es la única puerta por la que un toro de lidia sale vivo de una plaza habiendo cumplido su papel. No es un premio al torero, aunque el torero salga beneficiado, ni un capricho del público que se ha emocionado. Es un reconocimiento al animal, y el argumento que lo sostiene es ganadero antes que sentimental: si un toro ha demostrado una bravura fuera de lo común, interesa que su sangre continúe. El indulto mira a las camadas que vendrán, no a la tarde que se está viviendo.

Conviene distinguirlo de la otra manera de salir vivo del ruedo, que es exactamente la contraria. Al toro inválido, manso o que se lesiona se le devuelve a los corrales, y esa devolución no tiene nada de honor: sale vivo porque no sirve. Un toro indultado y un toro devuelto comparten el desenlace inmediato y no comparten nada más.

El trámite explica bien el sentido figurado. El público lo pide, el matador ha de estar conforme, el ganadero suele ser consultado y la decisión final corresponde a la presidencia, que se comunica con la plaza mediante pañuelos de colores, con uno reservado para esto y distinto del blanco con que se conceden las orejas. Nadie se indulta solo. Hace falta una autoridad que conceda y un cuerpo social que lo reclame.

De ahí que el uso figurado conserve tres rasgos muy marcados. Primero, la condena ya estaba decidida: no se indulta lo que no iba a morir. Segundo, la gracia viene de arriba, de quien tiene la potestad de firmarla. Y tercero, se justifica por la calidad demostrada, no por la lástima. Eso separa esta expresión de salvarse por los pelos, donde manda el azar, y de dar una segunda oportunidad, que no exige mérito previo.

Lo que se indulta suele ser una cosa: un proyecto, un presupuesto, una asignatura, un edificio en lista de derribo. Aplicado a personas suena irónico o hiperbólico, porque el verbo tiene un uso jurídico propio y serio, y mezclarlo con la oficina produce un efecto de exageración deliberada. Cuando alguien cuenta que indultaron a un compañero en un expediente, está jugando con el peso de la palabra.

Las variantes son pocas y todas giran sobre el mismo núcleo. El indulto, a secas, funciona como sustantivo siempre que la escena se sobreentienda. Pedir el indulto traslada el foco a quien reclama, que es la parte más ruidosa del asunto y la que suele decidir el desenlace. Y frente a perdonar, que es un movimiento íntimo, o amnistiar, que borra el delito entero y alcanza a un colectivo, indultar deja la condena en pie y solo levanta el castigo en un caso concreto. Ese detalle jurídico se cuela en el uso figurado más de lo que parece: quien indulta un proyecto no reconoce que la política de recortes estuviera mal, únicamente hace una excepción.

Dentro del mundo taurino hay además una discusión de fondo que afecta al valor de la palabra. Se reprocha desde hace tiempo que en plazas pequeñas los indultos se concedan con demasiada facilidad, arrastrados por el ambiente de la tarde y por el interés de todos los que están sobre la arena. Un indulto barato no perjudica solo al escalafón: devalúa el término. Y ese desgaste ha llegado al uso figurado, donde ya se oyen frases sarcásticas sobre proyectos que se indultan cada año sin merecerlo. El sentido crítico convive con el elogioso, y el tono lo decide el contexto.

De dónde viene

La palabra no nace en la plaza: llega a ella desde el derecho. Indulto es, en su sentido primero, la gracia por la que la autoridad remite total o parcialmente una pena ya impuesta. La lidia toma prestado ese vocabulario igual que toma el resto: hay una presidencia, un palco, un reglamento, avisos, multas y un orden procesal que se sigue por escrito. La plaza se organiza como un tribunal, y por eso el perdón del toro se llamó indulto y no otra cosa.

La práctica, en cambio, es reciente. Durante la mayor parte de la historia del toreo a pie el toro moría siempre y la suerte no admitía excepción: el espectáculo terminaba con la estocada. El indulto se generaliza ya en el siglo XX y se incorpora a los reglamentos de espectáculos taurinos, que le fijan requisitos exigentes precisamente porque es una excepción al sistema y no una opción disponible para el matador. Ahí está la documentación: no en una anécdota fundacional, sino en un texto normativo que cualquiera puede leer.

El ritual de la muerte se conserva aunque no haya muerte. El matador simula la estocada, con la mano o con una banderilla, sobre el morrillo del animal. El toro sale entonces por donde entró, se le curan los puyazos y vuelve al campo como semental. Los hierros presumen de sus indultados durante años y la descendencia de un toro indultado vale dinero. Eso confirma que la razón última del indulto es económica y genética, por mucho que en el tendido se viva como un arrebato.

Los indultos son raros de verdad. Hay plazas de primera categoría donde apenas se han concedido, y la exigencia de la presidencia crece cuanto más peso tiene el coso, porque un indulto mal dado deja mancha y se recuerda durante temporadas. Esa escasez es la que ha hecho fértil la metáfora: si se indultara a menudo, la palabra no serviría para señalar la excepción.

El salto al lenguaje corriente es posterior y viene sobre todo de la prensa. Conviene añadir un matiz honesto: como el término ya existía en el vocabulario jurídico, parte del uso figurado de hoy puede llegar directamente del derecho, sin escala en el ruedo. Lo taurino aporta la escena, el pañuelo y la idea de que la salvación se decide en público y a la vista de todos.

Cómo se usa hoy

El registro es neutro y viaja bien por la prensa, la televisión y el lenguaje de empresa. Se indulta un formato que iba a cancelarse, una sucursal de la lista de cierres, un jugador que estaba fuera de la convocatoria. Casi siempre hay un plazo detrás y una decisión ya tomada que alguien revierte en el último momento, y eso es lo que hace que la palabra funcione mejor que salvar, que no dice nada del procedimiento.

El sujeto de la frase importa. Indultar es verbo de quien manda, de modo que la construcción normal lleva delante al comité, a la dirección, al ministerio o a la audiencia. Cuando el sujeto se vuelve difuso —al final lo indultaron— la frase suele estar tapando que nadie quiere firmar la decisión, y ese uso impersonal es tan revelador como frecuente en las crónicas de empresa.

En España el sentido figurado es cotidiano y se entiende sin necesidad de conocer la fiesta. En México, Colombia, Perú y Venezuela conviven el sentido literal, vivo donde hay plazas en funcionamiento, y el figurado, algo menos extendido en el habla diaria. Donde la tauromaquia está restringida o en discusión pública, la metáfora sobrevive al espectáculo: la lengua conserva las imágenes bastante después de que desaparezca lo que las produjo.

Hay un aviso de tono. Ante un interlocutor abiertamente contrario a los toros, la metáfora puede sonar a complicidad con la fiesta aunque quien la usa no esté pensando en ella. En textos institucionales se prefiere reconsiderar o mantener. En un titular, en cambio, funciona muy bien, porque comprime en un verbo lo que de otro modo exige una frase entera.

El terreno donde más ha prosperado es el de las listas: convocatorias deportivas, plantillas, catálogos, parrillas de programación, expedientes de regulación. Todo aquello que se administra tachando nombres admite la escena del indulto, porque hay un tachador identificable y una víctima señalada de antemano. Donde no funciona bien es en lo que se apaga solo, sin decisión de nadie. Una tienda que cierra por falta de clientes no se puede indultar: para que haya indulto tiene que haber verdugo.

Expresiones parecidas

Sacar el pañuelo blanco pertenece al mismo repertorio, pero indica petición de trofeo, no perdón. Mandar al corral es su reverso exacto dentro de la plaza: también deja vivo al toro y precisamente por eso resulta un desprecio. Tener casta nombra la cualidad que hace posible el indulto, y sin ella nadie saca un pañuelo.

Fuera del lenguaje taurino, salvarse por los pelos apunta al mismo desenlace con otra causa: allí se sobrevive por poco margen y por suerte, aquí por méritos reconocidos. Echar un capote supone ayuda de un igual, no gracia de una autoridad. Y dar carpetazo es lo que ocurre cuando el indulto no llega.

Cómo cambia según el país

La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.

Colombia

Salvar de la desaparición a algo que lo merece por su calidad

Mismo uso literal en las ferias; en sentido figurado es poco frecuente y se apoya en el valor general de indultar, no en la imagen del toro

«El proyecto estaba muerto y lo indultaron en la última reunión.»

España

Salvar algo destinado a desaparecer por su calidad

En sentido figurado se aplica a proyectos y equipos

«El comité indultó el programa por la respuesta del público.»

México

Perdonar excepcionalmente algo que iba camino de desaparecer, por su calidad

El indulto está reglamentado igual en las plazas mexicanas, así que el uso literal es habitual; el figurado se entiende pero es menos corriente que en España

«Iban a cancelar el programa y al final lo indultaron por la audiencia que traía.»

Perú

Perdonar excepcionalmente lo que estaba condenado, por sus cualidades

Igual que en México y Colombia: literal en la plaza, figurado sobre todo en prensa

«Ese toro de Acho lo indultaron por lo bravo que salió.»

Venezuela

Perdonar excepcionalmente a quien iba camino de la condena, por haber demostrado unas cualidades que conviene conservar.

Ejemplos de uso

  • «Íbamos a talar el cerezo del patio, pero mi madre pidió el indulto y este año ha vuelto a dar fruta.»
  • «El tribunal indultó al aspirante que llevaba el escrito suspenso porque defendió el caso como nadie.»
  • «Los vecinos consiguieron que indultaran el quiosco de la plaza cuando ya tenía fecha de derribo.»

Cómo se dice en otros idiomas

EN

to grant a reprieve

Literalmente: conceder un aplazamiento de la pena

Preguntas frecuentes

¿Qué significa indultar un toro?

Perdonarle la vida en el ruedo y devolverlo vivo a la dehesa como semental, porque su bravura ha sido excepcional. En sentido figurado, salvar algo que iba a desaparecer por méritos demostrados.

¿De dónde viene la expresión indultar un toro?

Del lenguaje jurídico, que la plaza toma prestado igual que toma la presidencia, el reglamento o los avisos. Indulto es la gracia que remite una pena ya impuesta. La práctica taurina se generaliza y se reglamenta en el siglo XX.

¿Quién decide indultar a un toro?

La presidencia del festejo. El público lo pide, el matador ha de estar conforme y el ganadero suele ser consultado, pero la firma es del palco, con requisitos estrictos fijados por reglamento.

¿Qué pasa con un toro indultado?

Sale vivo de la plaza, se le curan las heridas de los puyazos y vuelve al campo como semental. El matador simula la estocada sin llegar a matarlo, de modo que el ritual se completa sin muerte.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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