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Hacer el paseíllo

Respuesta rápida
«Hacer el paseíllo» significa Presentarse en público al comenzar algo, desfilando ante los que miran; también, cumplir el trámite de exhibirse antes de la prueba de verdad.
  • Origen histórico: El paseíllo abre la corrida: las cuadrillas cruzan el ruedo en filas, por orden de antigüedad, saludan a la presidencia y se retiran. Está fijado en los reglamentos taurinos con su formación, su música y su…
  • Variantes frecuentes: Salir en el paseíllo · El paseíllo
  • En otros idiomas: «to make one's entrance» (EN)

Presentarse en público al comenzar algo, desfilando ante los que miran; también, cumplir el trámite de exhibirse antes de la prueba de verdad.

Presentarse en público al comenzar algo, desfilando ante los que miran: eso es hacer el paseíllo. En su sentido literal es el desfile con el que se abre una corrida de toros. Fuera de la plaza casi siempre lleva ironía, porque nombra el trámite de exhibirse antes de que empiece lo que de verdad cuenta.

Qué significa exactamente

La locución tiene un sentido técnico y otro figurado, y el figurado se entiende mucho mejor cuando se conoce el técnico. En la plaza, el paseíllo es un acto reglamentado, previo a la lidia, en el que los que van a torear cruzan el ruedo para presentarse ante el público y saludar a la presidencia. No se torea nada todavía. Es puro protocolo, y de esa condición viven todos los usos posteriores.

Cuando la expresión sale del ruedo arrastra tres rasgos, y los tres importan. El primero es que se trata de algo previo: el paseíllo va antes, siempre. El segundo es que es ceremonial y visible, hecho para ser mirado. El tercero, y el más productivo, es que no compromete a nada: uno puede hacer un paseíllo impecable y fracasar después estrepitosamente. De ahí que la locución sirva tan bien para hablar de comparecencias, presentaciones, rondas de entrevistas y actos de campaña en los que hay mucha exhibición y poco riesgo.

Ese matiz explica también la ironía, que en el uso figurado es casi obligatoria. Quien dice que un político hizo el paseíllo por los platós no está describiendo su agenda: está insinuando que se limitó a dejarse ver. Y hay un detalle de reparto de papeles que conviene tener presente, porque distingue la locución de sus vecinas: el paseíllo lo hace el que va a ser juzgado, no el que juzga. El candidato hace el paseíllo; el entrevistador no.

Frente a hacer acto de presencia, que solo significa aparecer un rato para cumplir, el paseíllo añade el desfile y la mirada colectiva. Frente a pasar revista, la posición se invierte: el que pasa revista inspecciona a los demás. Frente a salir a escena, que ya es la actuación misma, el paseíllo se queda en la antesala. Y frente a desfilar, que es neutro, aquí hay siempre un examen esperando al final del paseo.

Queda la palabra, que tiene su interés. Paseíllo es un diminutivo de paseo, pero es un diminutivo lexicalizado: no designa un paseo pequeño, designa una cosa concreta con nombre propio. Nadie llamaría paseíllo a un paseo corto por el parque. Cuando un diminutivo se independiza así del positivo, es señal de que nombra una realidad institucional, como ocurre con bocadillo o con ventanilla. En cuanto a la escritura, lleva tilde: pa-se-í-llo, con la i tónica en hiato con la e anterior. Escribirlo sin tilde es una falta frecuente y se explica porque el hablante percibe el grupo como diptongo.

De dónde viene

El origen es taurino y está documentado con una precisión que pocas expresiones tienen: el paseíllo no es una costumbre difusa, es un acto descrito en los reglamentos de espectáculos taurinos y explicado con detalle en los grandes tratados del toreo, empezando por la enciclopedia de José María de Cossío. Sabemos cómo se hace, en qué orden y con qué música, porque está escrito.

El desarrollo es este. Suena el clarín, se abre la puerta de cuadrillas y salen en cabeza los alguacilillos a caballo, que representan a la autoridad y que previamente han pedido la llave del toril a la presidencia. Detrás avanzan en línea los matadores, por orden de antigüedad en el escalafón, con el más moderno en el centro. Tras ellos, los banderilleros de cada cuadrilla; después, los picadores montados, y cerrando el desfile los areneros y los tiros de mulillas. La banda toca un pasodoble. Al llegar frente a la presidencia, los toreros se descubren y saludan con la montera en la mano.

El capote de paseo merece mención aparte, porque es la prenda de gala del oficio: bordado, pesado, caro, y estrictamente inútil para torear. Se lleva doblado sobre el brazo durante el desfile y, terminado este, se tiende sobre la barrera, donde queda a la vista durante toda la tarde. Es difícil imaginar un objeto que resuma mejor lo que la expresión significa: sirve para el paseíllo y para nada más.

La cronología encaja con el siglo XVIII, que es cuando el toreo a pie se organiza como espectáculo con reglas, con figuras profesionales y con plazas construidas al efecto. Todo lo que hoy reconocemos como ritual de la corrida —el orden de salida, el papel de la presidencia, los tercios, la música— se va fijando en ese proceso. El paseíllo es la parte ceremonial de ese armazón, y el armazón es lo que la documentación permite fechar.

Lo que no puede fecharse es el salto al lenguaje figurado. No conocemos un primer testimonio del uso metafórico, y no lo inventaremos aquí. Lo razonable es suponer que ocurrió cuando la corrida era el espectáculo de masas por excelencia y su vocabulario estaba en boca de todos, pero eso es una suposición sobre el cómo, no un dato sobre el cuándo. Lo documentado es el rito; el traslado al habla común lo damos por evidente porque el sentido figurado calca punto por punto el literal.

Cómo se usa hoy

En España está plenamente viva y se oye sobre todo en la crónica política y en la de espectáculos, donde se ha convertido casi en un tópico de temporada: los candidatos hacen el paseíllo por las tertulias, los fichajes hacen el paseíllo por los medios del club, los premiados hacen el paseíllo por la alfombra. El registro es coloquial, pero entra sin problema en un periódico serio.

En América su vitalidad depende del arraigo taurino. En México, Perú, Colombia y Venezuela se conoce y se emplea, con el sentido literal intacto entre aficionados y con el figurado sobre todo en prensa; en países sin tradición taurina viva se entiende por contexto pero se oye poco, y allí el hueco lo ocupan expresiones tomadas del teatro o del deporte. La locución no tiene, en ningún caso, sentidos distintos de un país a otro: es la frecuencia lo que cambia, no el significado.

Hay un asunto que conviene abordar sin rodeos. En España una parte importante de la población rechaza la tauromaquia, y algunos hablantes se resisten a usar su vocabulario. Merece la pena distinguir: la locución está completamente lexicalizada y quien la emplea no está tomando partido por nada, igual que quien dice a la tercera va la vencida no está apostando. Dicho lo cual, el hablante que prefiera evitarla tiene alternativas de sobra, y ninguna de ellas conserva la ironía del original, que es lo que se pierde en el cambio.

En cuanto a la construcción, se dice hacer el paseíllo y salir en el paseíllo, esta última solo en el sentido literal. Admite complemento de lugar con por: hacer el paseíllo por los platós, por los juzgados, por las oficinas. Y admite el sarcasmo por acumulación, que es como suele aparecer: cuantos más sitios se enumeran, más claro queda que no se hizo nada en ninguno.

Expresiones parecidas

Dentro del mismo campo taurino están vestirse de luces, que apunta al aparato y a la solemnidad de prepararse; sonar los clarines, que marca el comienzo, y el respetable, nombre irónico del público que juzga. Todas comparten con el paseíllo la conciencia de estar siendo mirado.

Fuera del ruedo, hacer acto de presencia es la más próxima en el uso, aunque le falta el desfile y el examen posterior. Sacar pecho añade jactancia, que en el paseíllo no tiene por qué haberla. Pasear el palmito se centra en la exhibición física y suena anticuado. Y en el terreno de lo que viene después están salir por la puerta grande y salir a hombros, que son el desenlace triunfal del que el paseíllo es solo el prólogo.

Cómo cambia según el país

La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.

Colombia

Salir en desfile a presentarse antes de la faena

Vive casi solo en el ámbito taurino; el uso figurado apenas se oye

«Hicieron el paseíllo bajo el aguacero y la gente ni se movió de las gradas.»

España

Salir a presentarse antes de la faena

Con frecuencia irónico: pura formalidad

«Los candidatos hicieron el paseíllo por los platós antes del debate.»

México

Desfilar ante el público al empezar la corrida

Se usa sobre todo en su sentido literal, en la plaza; el figurado e irónico aparece en prensa pero es mucho menos frecuente que en España

«Los toreros hicieron el paseíllo con la banda tocando y la plaza llena.»

Perú

Desfilar las cuadrillas al abrirse la corrida

Igual que en Colombia, es sobre todo término de plaza, no expresión coloquial

«Hicieron el paseíllo en Acho con clarines y la plaza a reventar.»

Venezuela

Presentarse en público al comenzar algo, desfilando ante los que miran; también, cumplir el trámite de exhibirse antes de la prueba de verdad.

Ejemplos de uso

  • «Antes de la boda tuvimos que hacer el paseíllo por casa de todas las tías para que nos vieran vestidos.»
  • «Los de prácticas hicieron el paseíllo por los despachos el primer día y nadie se quedó con sus nombres.»
  • «Salieron en el paseíllo con el trofeo del año pasado y la grada del fondo se vino abajo.»

Cómo se dice en otros idiomas

EN

to make one's entrance

Literalmente: hacer la entrada

Preguntas frecuentes

¿Qué significa hacer el paseíllo?

Significa presentarse en público al comenzar algo, desfilando ante los que miran antes de la prueba de verdad.

¿De dónde viene hacer el paseíllo?

De la plaza de toros: el paseíllo es el desfile reglamentado con el que se abre el festejo, anterior a la lidia y puramente ceremonial. De ese carácter previo y lucido sale el sentido figurado de cumplir el trámite de exhibirse.

¿Qué es el paseíllo en una corrida?

Es el desfile con el que se abre el festejo: las cuadrillas cruzan el ruedo por orden de antigüedad y saludan a la presidencia.

¿Se escribe paseíllo o paseillo?

Se escribe paseíllo, con tilde en la i, porque la vocal tónica forma hiato con la e que la precede.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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