El veranillo del membrillo
- Origen histórico: El nombre alude a que el membrillo alcanza su punto de madurez a finales de septiembre, coincidiendo con esa racha de calor. La denominación alternativa, veranillo de San Miguel o de los Arcángeles, remite a…
- Variantes frecuentes: Veranillo de San Miguel · Veranillo de los Arcángeles
- En otros idiomas: «Indian summer» (EN)
Racha de calor tardío que suele darse a finales de septiembre, cuando el otoño ya ha empezado pero el verano devuelve unos días de sol.
Ha empezado el otoño en el calendario y hace calor de agosto. Al veranillo del membrillo se le llama así porque llega cuando el membrillo termina de madurar, en la última semana de septiembre, y también veranillo de San Miguel, por la fiesta del día 29. Dura unos días y suele ser el último aviso del verano.
Qué es exactamente
La secuencia típica de septiembre en España tiene tres actos. Primero, las últimas semanas de calor estable. Después, hacia mediados de mes, la ruptura: llegan las primeras borrascas atlánticas o se descuelga una masa de aire frío en altura sobre un Mediterráneo todavía caliente, y con ella las tormentas fuertes del cambio de estación. Y en tercer lugar, cuando parece que el verano ha terminado, vuelve el anticiclón y devuelve varios días de sol y máximas altas. Ese tercer acto es el veranillo.
Es un calor distinto del de agosto y cualquiera lo nota. Las máximas pueden ser de pleno verano, pero el sol está más bajo, el día ha perdido dos horas largas y las noches ya refrescan de verdad. El contraste entre la tarde y la madrugada es la firma del veranillo de septiembre, igual que la niebla lo es del de noviembre. Y llama la atención sobre todo por el calendario: el otoño astronómico empieza el 22 o el 23 de septiembre, así que estos días caen ya oficialmente en otoño, lo que hace que parezcan más fuera de sitio de lo que son.
Sobre el nombre hay que aclarar dos cosas que se preguntan siempre. La primera, por qué el membrillo: porque es de las últimas frutas del año en madurar, entre finales de septiembre y octubre, cuando pasa de verde a amarillo y empieza a perfumar la casa entera. En el calendario rural las fechas se decían por lo que estaba maduro, y el membrillo era el reloj de esa semana. La segunda, por qué San Miguel: el 29 de septiembre es la fiesta de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, de donde sale la variante veranillo de los Arcángeles, y la fecha procede de la dedicación de una antigua iglesia romana consagrada al arcángel, no de nada relacionado con el tiempo. San Miguel era además, como San Martín, una fecha de bisagra: cuando se ajustaban arrendamientos, se cerraban contratos de pastores y bajaban los rebaños trashumantes.
De dónde viene
No hay un texto fundacional ni una fecha de aparición para este nombre, y hay que decirlo así. Es una denominación de calendario popular, de las que se forman solas y se documentan tarde, cuando alguien las escribe por primera vez sin darles importancia.
La explicación del membrillo es la aceptada y encaja con todo lo demás, aunque no esté probada con un documento: coincide la maduración del fruto con las fechas, y el procedimiento de nombrar tramos del año por la fruta de temporada es exactamente el que usa el resto del refranero agrícola español, que fecha por higos, por uvas o por castañas. Hasta aquí, terreno razonable.
Lo que puede afirmarse con algo más de seguridad es una cuestión de antigüedad relativa. El veranillo de San Miguel es el nombre viejo y el que aparece en el refranero, mientras que el del membrillo parece más reciente y es hoy el dominante en los medios y en la conversación urbana. Es un caso interesante de sustitución: el santo pierde terreno y la fruta lo gana, probablemente porque el santoral ha dejado de ser el calendario que la gente lleva en la cabeza y el membrillo todavía se ve en la frutería.
Hasta qué punto está probado
Dos preguntas distintas, dos respuestas distintas.
Sobre el nombre: la relación con la maduración del membrillo es una explicación probable y coherente, no un hecho documentado. Nadie ha localizado el momento ni el lugar en que se empezó a decir. Es honesto presentarla como lo que es.
Sobre el fenómeno: aquí el veranillo de septiembre está en mejor posición que el de noviembre, y por una razón puramente estadística. Los anticiclones de finales de septiembre son muy frecuentes en la península, mucho más que los bloqueos de mediados de noviembre, de modo que casi todos los años hay unos días de calor tardío en esas fechas. El problema es el contrario del que tiene San Martín: no es que falle, es que se cumple tan a menudo que no informa de nada. Anunciar el veranillo del membrillo en septiembre es poco más que anunciar que en septiembre hará calor algún día.
Lo que sí está medido, y bien, es que estos episodios se han vuelto más intensos. Las últimas décadas han dejado en España récords de temperatura en la segunda quincena de septiembre y en octubre, y la AEMET ha documentado que el verano climatológico se ha alargado varias semanas desde los años ochenta. Dicho de otro modo: el veranillo del membrillo era una anomalía simpática y se está convirtiendo en una prolongación del verano, que es una cosa bastante distinta.
Cómo se vive hoy
Es de los nombres meteorológicos populares que mejor circulan. Aparece cada septiembre en la prensa y en la conversación, y compite con el veranillo de San Miguel, que sigue siendo el que emplean la gente mayor y las zonas rurales. Quien dice del membrillo suele ser urbano y joven; quien dice de San Miguel suele saber en qué fecha cae.
Lo que organiza en la práctica es un puñado de últimas veces. El último fin de semana de playa, con las carreteras de la costa llenas en la última semana de septiembre. La vuelta al colegio con treinta y dos grados a las cinco de la tarde y las aulas sin acondicionar. El aplazamiento del cambio de armario. Y una discusión doméstica que se repite: si merece la pena mantener la piscina o el toldo una semana más.
En el campo tiene un efecto muy concreto y bien conocido en el sector: coincide con la vendimia. El refrán fija su arranque por San Mateo, el 21 de septiembre, y el calor de esos días finales acelera la maduración y sube el grado alcohólico del vino, de manera que un veranillo largo obliga a adelantar la recogida y cambia el perfil de la añada. Lo que para el veraneante es un regalo, para el viticultor es una decisión.
Versión comercial no tiene ninguna propia: no hay fiesta del veranillo ni la habrá. Lo que sí hay es aprovechamiento turístico, con campañas de temporada extendida en la costa mediterránea y ofertas de última playa que dependen justamente de que ese tramo se cumpla. Y el membrillo, que le da nombre, ha seguido el camino inverso: ya casi nadie lo cuece en casa y el dulce se compra hecho, así que buena parte de quienes dicen la expresión no ha visto un membrillo en su vida.
Costumbres parecidas
El veranillo de San Martín es su pareja obligada y la comparación aclara los dos. El del membrillo cae a finales de septiembre, es frecuente y de calor casi estival; el de San Martín cae hacia el 11 de noviembre, es más raro y consiste sobre todo en sol y ausencia de frío. Confundirlos es habitual y lo que los distingue no es el nombre, sino que hay dos meses y medio de por medio.
El Indian summer americano queda a medio camino de los dos, con fechas más elásticas. Y en la lógica del calendario, este veranillo tiene su reverso exacto en los santos de hielo de mayo, que avisan de un frío tardío cuando ya parece primavera; los dos dicen lo mismo con signo cambiado, que las estaciones no empiezan ni acaban el día que dice el calendario. Los refranes de septiembre completan el cuadro, desde el que manda vendimiar por San Mateo hasta el que promete que por San Miguel los higos son miel.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
Calor tardío de finales de septiembre
Nombre popular ligado a la recolección del membrillo; en otras zonas se dice veranillo de San Miguel
«El veranillo del membrillo nos dio un último fin de semana de playa.»
Ejemplos de uso
- «Todavía comemos en la terraza: con el veranillo del membrillo no hace falta ni chaqueta por la noche.»
- «La jefa dejó el aire encendido en la oficina porque el veranillo del membrillo no daba tregua a nadie.»
- «Las piscinas municipales alargaron una semana la temporada por el veranillo de San Miguel.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
Indian summer
Literalmente: verano indio
Preguntas frecuentes
¿Qué es el veranillo del membrillo?
Una racha de calor tardío a finales de septiembre, cuando el otoño ya ha empezado pero el anticiclón devuelve unos días de sol y máximas altas, con noches ya frescas.
¿Por qué se llama veranillo del membrillo?
Porque el membrillo termina de madurar en esas fechas, y en el calendario rural el año se fechaba por la fruta de temporada. Es la explicación aceptada, aunque no esté documentada con un texto.
¿Es lo mismo el veranillo del membrillo que el de San Miguel?
Sí, son dos nombres para el mismo tramo. El de San Miguel, por la fiesta del 29 de septiembre, es el nombre antiguo; el del membrillo se ha impuesto en los medios y en las ciudades.
¿En qué se diferencia del veranillo de San Martín?
En la fecha y en el tipo de tiempo. El del membrillo cae a finales de septiembre y trae calor casi de verano; el de San Martín llega hacia el 11 de noviembre y consiste sobre todo en sol y ausencia de frío.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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