El veranillo de San Martín
- Origen histórico: El nombre viene de la fiesta de San Martín de Tours, el 11 de noviembre, y de la leyenda del soldado que partió su capa para un mendigo, tras lo cual el cielo habría templado. Que exista una singularidad…
- Variantes frecuentes: Veranillo de San Martín · El veranillo de noviembre
- En otros idiomas: «Indian summer» (EN)
Racha de días templados y soleados que suele aparecer en torno al 11 de noviembre, en pleno otoño, y que da una tregua antes del frío del invierno.
Conviven varias hipótesis sin consenso entre especialistas.
Noviembre va camino del invierno y de pronto se detiene: tres o cuatro días de sol, sin viento, con la temperatura por encima de lo que toca. Eso es el veranillo de San Martín, que se espera en torno al 11 de noviembre y que debe su nombre y su fecha al santo del día, no a la meteorología.
Qué es exactamente
Lo que la gente llama veranillo de San Martín es una racha de tiempo anticiclónico en pleno otoño. El patrón que hay detrás es siempre el mismo: un anticiclón se instala sobre la península o sobre Europa occidental y bloquea el paso de las borrascas atlánticas, que en noviembre son la norma. Con las borrascas apartadas, el cielo se despeja, el viento cae y el sol de mediodía calienta más de lo que uno espera para esas alturas del año.
Conviene describirlo con precisión porque no es un verano, ni siquiera pequeño. Son días de máximas suaves y mínimas frías, con mucha diferencia entre unas y otras, y con niebla matinal en los valles y en las hondonadas, que es la marca de fábrica del anticiclón otoñal. El sol se pone antes de las seis. Uno puede comer en una terraza y estar tiritando dos horas después. La duración típica se cuenta en días, tres o cuatro, rara vez una semana larga.
La fecha, el 11 de noviembre, es de calendario y no de clima, y esto es lo primero que hay que entender. Ese día es la fiesta de San Martín de Tours, y cae ahí por un motivo que no tiene nada que ver con el tiempo: Martín murió el 8 de noviembre del año 397 y fue enterrado en Tours el día 11, y la Iglesia conmemoró desde antiguo la sepultura y no la muerte. Es decir, que la fecha más nombrada del otoño meteorológico español la fijó un entierro del siglo IV.
Y una vez fijada, esa fecha se cargó de todo lo demás. San Martín es la bisagra del año rural europeo: se cerraban las cuentas, se pagaban rentas y arrendamientos, se ajustaban los criados, se catava el vino nuevo, empezaba la matanza y arrancaba el ayuno de cuarenta días previo a la Navidad que la Iglesia antigua llamaba la cuaresma de San Martín. Cuando alguien decía por San Martín no estaba diciendo el 11 de noviembre: estaba diciendo el final del año agrícola. Un tramo de buen tiempo que caiga ahí no podía quedarse sin nombre.
De dónde viene
El nombre remite al santo, y el santo trae consigo la escena más famosa de la hagiografía occidental. Martín era un soldado del ejército romano y, según cuenta su vida, a las puertas de Amiens se encontró en pleno invierno con un mendigo desnudo; como no llevaba nada más que su capa militar, la partió en dos con la espada y le dio la mitad. Esa noche soñó con Cristo vestido con el trozo de capa. El episodio lo escribió Sulpicio Severo poco después de la muerte del santo, en la primera vida que se le dedicó, y es la fuente antigua de todo lo demás.
El añadido meteorológico no está ahí. Que el cielo templara después del gesto, y que ese buen tiempo se repita cada año por las mismas fechas, es tradición popular posterior, no relato hagiográfico. Es una explicación construida a posteriori: existía el tramo templado, existía la fiesta del santo en esos días y la leyenda hizo el resto. Conviene decirlo claro porque en casi todas partes se cuenta al revés, como si la leyenda explicara el fenómeno.
Lo que sí demuestra la extensión del nombre es que el fenómeno se percibe en toda Europa occidental. En Francia se llama été de la Saint-Martin, en Italia estate di San Martino, en zonas de habla alemana existe el Martinssommer, y en Estados Unidos y Canadá el equivalente es el Indian summer, con otro nombre y fechas más amplias. Que media Europa tenga una palabra para esto no prueba que el fenómeno exista como singularidad climática; prueba que en media Europa hay gente que agradece un par de días de sol en noviembre.
Hasta qué punto está probado
Hay tres cosas distintas mezcladas aquí y separarlas resuelve la mayor parte de la discusión.
Que en noviembre se dan rachas anticiclónicas templadas en España es cierto, frecuente y fácil de comprobar. Algunos noviembres han dejado récords de temperatura y episodios de siete y hasta diez grados por encima de lo normal en la mitad norte peninsular.
Que esas rachas se concentren de manera estadísticamente significativa alrededor del 11 de noviembre es otra cosa, y no se sostiene. Los análisis de series de estaciones peninsulares no encuentran ningún escalón en esas fechas: la temperatura sigue bajando a lo largo del mes con la pendiente que le corresponde. Curiosamente, lo que sí aparece en algunos de esos análisis es una desaceleración del descenso térmico, sobre todo en las temperaturas mínimas, alrededor de una semana más tarde, ya cerca del 17. Si hubiera que buscarle un santo, no sería Martín.
La tercera es por qué la creencia se mantiene tan firme, y la respuesta no es que la gente sea crédula. En noviembre los bloqueos anticiclónicos son habituales en la península, de modo que casi todos los años hay unos días buenos en alguna parte del mes. Si el veranillo se busca con una ventana de dos semanas alrededor de la fecha, se encuentra casi siempre. A eso se suma el sesgo de siempre: el año que se cumple se comenta y el año que no, no se comenta. La AEMET lo maneja con prudencia y lo describe como algo que no aparece todos los años y que, cuando aparece, suele hacerlo en torno al día 11. Eso es una descripción, no una predicción, y la diferencia importa.
Cómo se vive hoy
Es una de las expresiones meteorológicas más usadas de la prensa española. Cada otoño hay titulares anunciándolo, discutiendo si llegará o certificando que ha llegado, y el nombre se ha estirado tanto que se aplica a cualquier racha cálida de noviembre, caiga el día 5 o el día 22. En eso se ha convertido en la práctica: una etiqueta cómoda para el buen tiempo otoñal.
Socialmente marca una serie de últimas veces. La última terraza larga, el último fin de semana de monte sin ropa de invierno, el cierre de la piscina, el aplazamiento de encender la calefacción. Se espera con más ganas en el norte y en el interior, donde noviembre suele ser gris y húmedo, que en el sur y el litoral mediterráneo, donde los días suaves de noviembre no son ninguna novedad y el nombre se usa menos.
La parte que sigue viva de verdad es la del calendario festivo, que muchas veces se olvida al hablar del veranillo. San Martín concentra todavía ferias, mercados y jornadas gastronómicas en Castilla y León, Galicia, Aragón y Cataluña; en el noroeste se hace magosto ese día en muchas localidades, y el refranero que enlaza la fecha con el cerdo y con el vino sigue perfectamente vigente, aunque quien lo dice ya no mate ningún cochino. La versión comercial de San Martín no es el veranillo, que no se puede vender, sino la feria.
Queda un apunte incómodo. Con el calentamiento observado, los noviembres cálidos son cada vez más frecuentes y más intensos, así que el veranillo se cumple más años que antes. Eso no da la razón a la tradición: la vacía. Cuando el tiempo templado de noviembre deja de ser una excepción que merece nombre propio, el nombre pierde su gracia.
Costumbres parecidas
Su hermano de septiembre es el veranillo del membrillo, también llamado de San Miguel, con el que forma la pareja de treguas del otoño español: aquel llega cuando el otoño acaba de empezar, este cuando el invierno está a la puerta, y el segundo es el más celebrado precisamente porque es el más improbable. El Indian summer norteamericano ocupa el mismo hueco cultural con una geografía y unas fechas propias.
Los santos de hielo hacen lo contrario en mayo: nombrar un frío a destiempo en vez de un calor a destiempo, y con el mismo problema estadístico de fondo. La canícula, en cambio, nombra lo esperable en lugar de lo excepcional. Y de la misma fecha salen los refranes de la matanza, empezando por el que avisa de que a cada cerdo le llega su San Martín, que no habla del tiempo pero comparte con el veranillo la idea de que el 11 de noviembre algo se acaba.
⏳ Cronología y Registro Histórico
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
Periodo cálido de mediados de noviembre
Muy nombrado en prensa cada otoño; en el norte se espera con más ilusión que en el sur
«Aprovechamos el veranillo de San Martín para cerrar la piscina.»
Ejemplos de uso
- «Mi madre no guarda las mantas hasta que pasa el veranillo de San Martín, que luego llega el frío de golpe.»
- «En la obra aprovecharon el veranillo de San Martín para rematar el tejado antes de las lluvias.»
- «El mercadillo de noviembre se llenó gracias al veranillo de San Martín, con la gente en manga corta.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
Indian summer
Literalmente: verano indio
FR
été de la Saint-Martin
Literalmente: verano de San Martín
Preguntas frecuentes
¿Qué es el veranillo de San Martín?
Una racha de días templados y soleados que suele aparecer en torno al 11 de noviembre, con anticiclón, cielos despejados y niebla matinal, y que da una tregua antes de que entre el frío del invierno.
¿Por qué se llama veranillo de San Martín?
Por la fiesta de San Martín de Tours, el 11 de noviembre, y por la leyenda del soldado que partió su capa para un mendigo. El detalle del cielo que templa después es añadido popular, no aparece en la vida antigua del santo.
¿Por qué San Martín se celebra el 11 de noviembre?
Porque murió el 8 de noviembre del año 397 y fue enterrado en Tours el día 11. La Iglesia conmemora la sepultura, y de ese entierro sale la fecha más nombrada del otoño español.
¿Se cumple todos los años el veranillo de San Martín?
No, y no está claro que exista como singularidad. Las series españolas no muestran un repunte en esas fechas concretas, aunque las rachas anticiclónicas templadas de noviembre sí son frecuentes.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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