Tanto monta, monta tanto
Indica que dos opciones valen lo mismo o que resulta indiferente escoger una u otra.
Conviven varias hipótesis sin consenso entre especialistas.
Qué significa exactamente
Indica que dos opciones valen lo mismo o que resulta indiferente escoger una u otra.
Ejemplos de uso
- ««Tanto monta, monta tanto», respondió al recordar que el resultado todavía no estaba asegurado.»
- «El refrán «Tanto monta, monta tanto» sirvió para comentar la situación, no para sustituir los datos que faltaban.»
Alcance y precisión documental
«Tanto monta» fue la divisa de Fernando el Católico y se asoció al nudo gordiano: daba lo mismo cortarlo que desatarlo si el problema quedaba resuelto. La ampliación «Isabel como Fernando» no fue el lema original ni proclamaba la igualdad política del matrimonio.
La clave está en el verbo, que hoy despista. Montar significa aquí valer, importar, sumar una cantidad, el mismo sentido que sobrevive cuando se pregunta a cuánto monta la factura. Nada que ver con subirse a un caballo. De esa acepción sale también de poca monta, que se dice de lo que vale poco, y ahí se ve el parentesco con claridad.
La duplicación —tanto monta, monta tanto— es un pleonasmo, una repetición en espejo que no añade significado y sí énfasis y ritmo. La forma breve, tanto monta, dice exactamente lo mismo y era la original.
El tono varía mucho según quién la use. En boca de alguien mayor suena a sentencia; entre jóvenes, a broma culta. Y tiene un uso crítico cada vez más frecuente: reprochar una falsa equivalencia. Cuando alguien equipara dos cosas que no son comparables, se le puede contestar que no todo es tanto monta, monta tanto.
De dónde viene
De la heráldica real del siglo XV, pero con un reparto distinto del que se suele contar.
Tanto monta fue la divisa personal de Fernando el Católico. Suya y no del matrimonio. Acompañaba a su emblema del yugo, y la tradición atribuye su formulación a Antonio de Nebrija, el gramático que andaba por la corte y a quien se encargaban este tipo de invenciones cultas.
La divisa alude al nudo gordiano. La leyenda de Alejandro Magno cuenta que ante el nudo que nadie sabía desatar, y del que dependía según el oráculo el dominio de Asia, el macedonio sacó la espada y lo cortó de un tajo. Tanto monta cortarlo como desatarlo: lo que importa es resolverlo, por el medio que sea. Es una divisa de gobernante decidido, casi un aviso, y encaja bien con la fama de Fernando.
El yugo, por su parte, formaba pareja con las flechas de Isabel en la emblemática de los reyes, y se ha leído tradicionalmente que cada uno llevaba la inicial del otro. Esa lectura, repetida en la literatura heráldica, es lo que ha facilitado que después se entendiera todo el conjunto como un programa de igualdad conyugal.
La coletilla Isabel como Fernando es un añadido posterior. No aparece en la documentación de la época y es la que transforma una divisa personal sobre la resolución de problemas en un lema de paridad entre dos monarcas. El sentido cambia por completo con esas tres palabras.
Hasta qué punto está probado
Conviene separar lo firme de lo tradicional, porque en esta ficha hay de las dos cosas.
Firme: tanto monta como divisa de Fernando, la alusión al nudo gordiano y la ausencia de la coletilla con el nombre de Isabel en las fuentes de la época.
Tradicional, no documentado: la autoría de Nebrija, que se transmite como atribución y así hay que tomarla, y la lectura de las iniciales cruzadas en el yugo y las flechas.
Y un punto que la ficha no fija: cuándo exactamente se incorpora el añadido. Se sabe que es posterior y que no consta en la documentación coetánea, pero decir que se sumó siglos después es más de lo que las fuentes de este catálogo permiten afirmar. Lo prudente es dejarlo en posterior y no ponerle fecha.
Hay que añadir algo más, porque importa. Que el lema no proclamara la igualdad no significa que Isabel y Fernando no gobernaran en pie de igualdad en Castilla. El reparto de poder entre ambos existió, se negoció y se puso por escrito en la Concordia de Segovia de 1475. Es decir: el hecho histórico que la leyenda quiere ilustrar con el lema es real y tiene su propio documento. Solo que el documento es un acuerdo de gobierno y no una frase bonita en un escudo.
Lo que se cuenta por ahí (y por qué no cuadra)
Los fallos son dos y encadenados.
El primero es de titularidad: la divisa era de Fernando, personal, y no del matrimonio. Los emblemas de la pareja fueron otros y funcionaban de otra manera.
El segundo es de contenido: tanto monta, sin la coletilla, no habla de personas. Habla de métodos. Compara cortar con desatar, no a una reina con un rey. Introducir a Isabel en la frase obliga a reinterpretar el verbo, que pasa de significar da lo mismo un procedimiento que otro a significar vale tanto una persona como otra. Es un cambio de sentido, no una ampliación.
Hay además un problema de anacronismo que salta a la vista en cuanto se piensa un momento. Un lema que proclamara la igualdad entre los cónyuges como principio sería una rareza absoluta en la emblemática del siglo XV, un género que servía para exhibir virtudes del príncipe y linajes, no para hacer declaraciones de este tipo. Cuando una interpretación resulta sospechosamente moderna, casi siempre lo es.
Cómo se usa hoy
Sigue viva, sobre todo en España, y en registro neutro. Se dice entera con más frecuencia que la mitad, porque la repetición es justamente lo que la hace reconocible.
El contexto natural es el de la elección indiferente: dos rutas que tardan lo mismo, dos candidatos igual de válidos, dos maneras de hacer un trámite. También se usa para zanjar una discusión menor, con un punto de impaciencia.
Es de las pocas frases hechas que arrastran una asociación histórica inmediata, y eso le da un uso añadido: cualquier titular sobre la Corona, sobre parejas de poder o sobre paridad puede jugar con ella, y de hecho lo hace a menudo. Quien la utilice así hará bien en saber que el juego se apoya en una leyenda, no en un dato.
Fuera de España se reconoce más como lema histórico que como fórmula de conversación. En América la asociación con los Reyes Católicos es igual de fuerte, porque forma parte del temario escolar compartido, pero el uso corriente para decir que da igual una cosa que otra es mucho menos habitual: allí se resuelve con da lo mismo, es igual o da igual ocho que ochenta.
Expresiones parecidas
Nudo gordiano es la otra mitad de esta misma historia. La expresión sobrevive para nombrar el problema enredado que solo se resuelve con una decisión drástica, y conocer su relación con la divisa de Fernando explica de golpe las dos.
De poca monta conserva el verbo con su valor antiguo y demuestra que montar significaba valer: lo de poca monta es lo que poco importa. Puestas una al lado de otra, las dos expresiones enseñan más gramática histórica que un manual.
Da igual ocho que ochenta dice lo mismo con un desparpajo del que la nuestra carece, y suele emplearse con reproche, para señalar a quien no distingue magnitudes. Tres cuartos de lo mismo apunta a la semejanza, no a la equivalencia exacta: se usa cuando dos cosas se parecen mucho, no cuando valen igual. Y lo mismo da es la versión neutra y sin historia, la que se emplea cuando no se quiere sonar solemne.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «Tanto monta, monta tanto»?
Indica que dos opciones valen lo mismo o que resulta indiferente escoger una u otra.
¿Qué conviene matizar?
«Tanto monta» fue la divisa de Fernando el Católico y se asoció al nudo gordiano: daba lo mismo cortarlo que desatarlo si el problema quedaba resuelto. La ampliación «Isabel como Fernando» no fue el lema original ni proclamaba la igualdad política del matrimonio.
Fuentes y referencias
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: hay más de una versión y no se puede elegir entre ellas.
- Fuentes citadas: una obra.
- Testimonio escrito citado: no se aporta una referencia específica en este campo.
- Estado editorial: cotejado contra fuentes primarias y corpus histórico.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
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