Por un quítame allá esas pajas
- Origen histórico: La fórmula congela una orden trivial, quita de ahí esas pajas, convertida en sustantivo para nombrar aquello que no vale nada. La paja funciona en el refranero como medida de lo insignificante, frente al…
- Variantes frecuentes: Por un quítame de ahí esas pajas
- En otros idiomas: «over a trifle» (EN)
Por un motivo insignificante: se dice de la riña o la ruptura provocada por algo que no tenía ninguna importancia real.
Por un quítame allá esas pajas significa por un motivo insignificante. Se dice de la riña, la ruptura o el disgusto que estalla por algo que no tenía la menor importancia, y lo que expresa no es solo la pequeñez del motivo, sino el asombro de quien lo cuenta ante semejante desproporción.
Qué significa exactamente
Lo primero que llama la atención de esta locución es su forma, porque no es una locución normal: es una orden convertida en sustantivo. Quítame allá esas pajas es una frase completa, con verbo en imperativo, pronombre y complemento, y el español la ha congelado entera para usarla como nombre de una cosa. Ese procedimiento existe en la lengua y da piezas conocidas —el qué dirán, un no sé qué, el sálvese quien pueda, un correveidile—, pero no abunda, y este es de los ejemplos más largos que quedan vivos.
Lo que la fórmula nombra es la orden más trivial que quepa imaginar: apártame de ahí esas briznas. Una petición que no cuesta nada, que no importa a nadie y que no merece discusión. De ahí sale el sentido: una nadería, algo tan pequeño que ni siquiera vale una frase propia.
Hay una distinción importante que muchos hablantes desconocen. Con la preposición por, la locución expresa causa: se riñó por un quítame allá esas pajas, es decir, por una tontería. Con la preposición en, expresa tiempo: lo resolvió en un quítame allá esas pajas, esto es, en un instante, en lo que se tarda en apartar unas pajas. Son dos usos distintos de la misma fórmula, y solo la preposición los separa. El primero es hoy mucho más frecuente; el segundo compite con en un santiamén y en un periquete, que le han ganado terreno.
La locución causal aparece casi siempre asociada a conflictos: peleas, discusiones, rupturas, dimisiones. No se dice que alguien compró un coche por un quítame allá esas pajas; se dice que se pelearon, que se dejaron de hablar, que acabaron en el juzgado. La desproporción entre el motivo y la consecuencia es lo que la locución subraya, y sin conflicto no hay desproporción que subrayar.
Existe la variante por un quítame de ahí esas pajas, igual de válida y algo más frecuente en América, y la forma abreviada quítame allá esas pajas sin preposición, que funciona como exclamación despectiva ante algo que se considera irrelevante.
De dónde viene
El material de la imagen es la paja, y la paja ocupa en el refranero castellano un lugar muy definido: es lo que sobra. Frente al grano, que es lo que alimenta y lo que se vende, la paja es el residuo del cereal, útil para la cama del ganado y poco más. Esa oposición estructura decenas de expresiones —separar el grano de la paja, ver la paja en el ojo ajeno, no ser trigo limpio, libre de polvo y paja— y es la base sobre la que se construye esta.
A esa oposición se suma un segundo rasgo que la refuerza: la paja no solo vale poco, sino que es ligerísima y está por todas partes. Después de la trilla, la era queda cubierta; las briznas se meten en la ropa, se pegan a los zapatos, aparecen en cualquier rincón. Pedir a alguien que aparte unas pajas es pedirle algo que no cuesta ningún esfuerzo y que además probablemente no hacía falta pedir. Todo el sentido de la locución cabe en esa doble insignificancia.
La fórmula está atestiguada en la lengua clásica. Gonzalo Correas la recoge en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales, compilado en el primer tercio del siglo XVII, lo que garantiza que ya circulaba hecha y fijada en aquel momento, y no como invención suya: Correas recogía lo que oía. Que aparezca ahí sitúa la locución, como mínimo, en el Siglo de Oro, y probablemente antes, porque una fórmula de este tipo necesita tiempo para congelarse.
Lo que no hay es ningún suceso detrás. Nadie discutió nunca por unas pajas concretas en un sitio identificable, ni existe una anécdota fundacional. La locución nació de la manera más común: alguien usó como ejemplo de trivialidad la petición más trivial que se le ocurrió, la frase hizo gracia, se repitió, y acabó fosilizada tal cual, con su imperativo y su pronombre incluidos.
El demostrativo esas y el adverbio allá son, precisamente, la huella de ese origen conversacional. Señalan a un lugar y a unas pajas concretas que solo existían en la situación imaginaria de partida. Fosilizados en la locución, ya no señalan nada, y eso es lo que da a la fórmula su aire extraño y su encanto.
Hasta qué punto está probado
La ficha declara el origen como probable, y el matiz es este: está documentada la existencia antigua de la fórmula, pero no la explicación de por qué se eligieron esas palabras.
Documentado está que la locución circulaba ya en el siglo XVII, porque figura en los repertorios de la época. Documentado está también el valor proverbial de la paja como medida de lo despreciable, presente en un conjunto amplísimo de refranes castellanos y con paralelos en otras lenguas.
Lo que se sostiene por inferencia es la conexión entre ambas cosas. Es razonable pensar que la locución se apoya en ese valor proverbial de la paja, y ninguna otra explicación compite seriamente. Pero eso es una lectura coherente, no un dato de archivo: no hay ningún texto de la época que se detenga a explicar de dónde salió la fórmula.
Conviene añadir un aviso. En internet circulan explicaciones que atribuyen la locución a supuestos usos de la paja como moneda, como suerte para sortear o como material de juramento. Ninguna aporta fuente y todas son innecesarias: si la paja ya funcionaba como sinónimo de lo que no vale nada en decenas de refranes anteriores, no hace falta buscarle otra razón de ser.
Cómo se usa hoy
Está viva, pero con marcas de antigüedad claras. Se entiende en todo el ámbito hispano y se emplea sobre todo en la lengua escrita y en el habla de personas mayores o con lecturas. Un hablante joven la reconoce, pero es poco probable que la produzca espontáneamente: en su lugar dirá que se pelearon por una tontería, por una chorrada o por una pavada, según el país.
Su longitud es su principal desventaja y también su gracia. Diez sílabas para decir por una tontería son un lujo, y cuando alguien lo emplea está eligiendo deliberadamente el camino largo, normalmente para subrayar el absurdo del conflicto o para dar a la frase un aire literario.
El registro es coloquial pero con pátina culta, una combinación poco frecuente. Cabe perfectamente en una novela, en una columna y en una conversación cuidada; en un mensaje rápido, no.
Sobre la escritura hay dos puntos que conviene fijar. Quítame lleva tilde por ser esdrújula, y allá la lleva por ser aguda terminada en vocal; ambos acentos se olvidan a menudo. La locución se escribe sin comillas y sin guiones cuando funciona como expresión hecha, aunque algunos autores prefieren entrecomillarla para marcar su condición de frase congelada. El plural pajas es obligatorio: en singular la fórmula no existe.
Un aviso práctico y sin dramatismo: en el español actual la palabra paja en singular tiene un sentido vulgar muy extendido, y eso hace que la locución provoque sonrisas entre hablantes jóvenes que no la conocen. El plural y el contexto la protegen bastante, pero quien la use ante un público desprevenido debe contar con esa reacción.
Expresiones parecidas
Importar un pito, importar un bledo y importar un comino comparten el mecanismo de nombrar algo minúsculo para medir la falta de importancia, pero se aplican al desinterés de quien habla, no al motivo de un conflicto. Se puede decir que algo importa un pito; no que dos personas se pelearon por un pito.
El chocolate del loro nombra la cantidad ridícula que se recorta para fingir un ahorro, y aunque también juega con lo insignificante, apunta a lo económico y lleva un reproche de hipocresía que aquí no hay.
Ahogarse en un vaso de agua se le acerca mucho por el lado de la desproporción, pero pone el foco en la persona: describe a quien se agobia por nada. La locución de las pajas pone el foco en el motivo, no en el carácter de nadie.
Buscarle tres pies al gato describe a quien complica lo sencillo, que es a menudo el causante de las peleas por un quítame allá esas pajas, pero no dice lo mismo.
Y para el uso temporal, el que va con la preposición en, los equivalentes claros son en un santiamén, en un periquete, en un abrir y cerrar de ojos y en dos patadas, todos más frecuentes hoy y todos más cortos, que es probablemente la razón de que hayan ganado.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
Colombia
Por un motivo insignificante: se dice de la riña o la ruptura provocada por algo que no tenía ninguna importancia real.
España
Por una nimiedad
Casi siempre acompaña a discusiones y peleas
«Se pelearon por un quítame allá esas pajas.»
México
Por un motivo insignificante: se dice de la riña o la ruptura provocada por algo que no tenía ninguna importancia real.
Perú
Por un motivo insignificante: se dice de la riña o la ruptura provocada por algo que no tenía ninguna importancia real.
Venezuela
Por un motivo insignificante: se dice de la riña o la ruptura provocada por algo que no tenía ninguna importancia real.
Ejemplos de uso
- «Dos hermanos llevan diez años sin hablarse por un quítame allá esas pajas con la casa del pueblo.»
- «La reunión descarriló por un quítame de ahí esas pajas sobre quién firmaba el acta.»
- «Aquella noche acabaron en comisaría por un quítame allá esas pajas en la cola del taxi.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
over a trifle
Literalmente: por una nadería
Preguntas frecuentes
¿Qué significa por un quítame allá esas pajas?
Por un motivo insignificante. Se dice de la riña o la ruptura que estalla por algo que no tenía la menor importancia, subrayando la desproporción entre el motivo y lo que acabó pasando.
¿De dónde viene quítame allá esas pajas?
De congelar como sustantivo la orden más trivial imaginable: apartar unas briznas de paja. La paja funciona en el refranero como medida de lo que no vale nada, frente al grano. Correas ya la recoge en su Vocabulario del siglo XVII.
¿Se dice por un quítame allá esas pajas o en un quítame allá esas pajas?
Las dos existen y significan cosas distintas. Con por indica causa: se pelearon por una tontería. Con en indica tiempo: lo hizo en un instante. Solo la preposición las separa.
¿Cómo se escribe quítame allá esas pajas?
Con tilde en quítame, por esdrújula, y en allá, por aguda terminada en vocal. Se escribe sin comillas cuando funciona como expresión hecha y el plural pajas es obligatorio: en singular la locución no existe.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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