Las lágrimas de San Lorenzo
- Origen histórico: Lorenzo, diácono de Roma, fue martirizado en el año 258 asado en una parrilla, según la tradición. Su fiesta cae el 10 de agosto, que es justo cuando la Tierra atraviesa la estela de polvo del cometa…
- Variantes frecuentes: Lágrimas de San Lorenzo · Las estrellas de San Lorenzo
- En otros idiomas: «Le lacrime di San Lorenzo» (IT)
Nombre popular de las perseidas, la lluvia de estrellas fugaces de agosto. Viene del 10 de agosto, día del martirio de San Lorenzo en la parrilla, aunque el máximo de la lluvia cae un par de noches después.
Las perseidas, la lluvia de estrellas fugaces que llena el cielo de agosto, se llaman en español las lágrimas de San Lorenzo porque su momento fuerte cae junto al 10 de agosto, día en que la Iglesia recuerda el martirio del diácono Lorenzo. No es una fiesta: es un nombre popular y la costumbre de salir a mirar.
Qué es exactamente
Lo que se ve son meteoros, no estrellas. Cada mes de agosto la Tierra cruza la estela de polvo que ha ido dejando el cometa Swift-Tuttle en sus vueltas alrededor del Sol; esos granos, casi todos más pequeños que un guisante, entran en la atmósfera a decenas de kilómetros por segundo y se calcinan en una raya de luz que dura menos de un segundo. Como todos parecen salir del mismo punto del cielo, y ese punto queda en la constelación de Perseo, los astrónomos las llaman perseidas.
La coincidencia con el santo es lo que da el nombre, y hay que ser preciso con las fechas porque no encajan del todo. El enjambre está activo desde mediados de julio hasta finales de agosto, y el máximo actual se produce en torno al 12 o el 13, dos o tres días después del día de San Lorenzo. La noche del 10 ya se ven muchas, de modo que el nombre no engaña, pero quien quiera el espectáculo completo tiene que salir un par de noches más tarde. Lo que fijó el nombre fue el santoral: el 10 de agosto era una fecha marcada en el calendario mucho antes de que nadie supiera qué es un cometa.
La relación entre la lluvia y el cometa no se estableció hasta el siglo XIX. El cometa lo descubrieron dos astrónomos, Swift y Tuttle, en 1862, y pocos años después se identificó su órbita con la de las perseidas. Antes de eso, el fenómeno se explicaba con lo que había a mano, y lo que había era Lorenzo.
De dónde viene
Lorenzo fue diácono de la Iglesia de Roma y murió en la persecución de Valeriano, en el año 258. Eso está documentado: figura con su fecha en las listas romanas de mártires más antiguas, y su culto en Roma es de los más firmes de la Antigüedad cristiana.
La parrilla es otra cosa. La escena del santo asado a fuego lento, y la frase que la tradición le atribuye, «dadme la vuelta, que por este lado ya estoy hecho», procede de textos bastante posteriores al hecho, entre ellos el himno que le dedicó el poeta hispano Prudencio y las alusiones de san Ambrosio. Los historiadores del cristianismo antiguo llevan mucho tiempo dudando de ese suplicio: el edicto de aquel año mandaba decapitar a los clérigos, que era lo rápido y lo barato, y se ha propuesto que un error de copia convirtiera un verbo latino en otro, de modo que donde se decía que padeció acabara leyéndose que fue asado. La hipótesis es antigua y no está cerrada. Conviene tomar la parrilla como iconografía consolidada más que como dato biográfico.
El paso de ahí a las estrellas es una asociación transparente: rastros de luz que caen del cielo la noche del santo del fuego, leídos como las lágrimas que derramó en el suplicio. En algunas versiones no son lágrimas, sino las chispas que saltaban de la parrilla. Cuándo se acuñó el nombre no se sabe; no hay una primera documentación fiable de la expresión, y lo mismo ocurre con el italiano lacrime di San Lorenzo. Lo que sí puede afirmarse es que el nombre popular ha resistido mucho mejor que el técnico: la gente sale a ver las lágrimas de San Lorenzo, no las perseidas.
En España el santo tiene además un anclaje mayúsculo. Felipe II ganó la batalla de San Quintín un 10 de agosto de 1557 y mandó levantar en agradecimiento el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, cuya planta se ha leído tradicionalmente como una parrilla. El santo, la fecha y el instrumento del martirio están literalmente construidos en piedra a una hora de Madrid.
Hasta qué punto está probado
El martirio de Lorenzo en 258 es un dato histórico. La parrilla es tradición, y hay motivos serios para dudar de ella. La lluvia de meteoros es un hecho astronómico que se repite todos los años y que no tiene ninguna relación con el santo: la coincidencia es puramente de calendario, y el nombre está puesto sobre un cruce fortuito de fechas.
En cuanto al nombre mismo, su lógica es evidente pero su historia no está fechada. Nadie ha documentado quién lo dijo primero ni cuándo se extendió por España e Italia. Que una explicación resulte obvia no la convierte en un origen probado, solo en un origen probable, y eso es exactamente lo que aquí puede sostenerse.
Cómo se vive hoy
Como costumbre nocturna goza de excelente salud, y se ha vuelto más popular a medida que la gente ha ido sabiendo de qué se trata. La escena es reconocible: se sube a un alto o se busca una playa lejos de las farolas, se tiende una manta, se mira al cielo un rato largo y se piden deseos. Las agrupaciones astronómicas y muchos ayuntamientos organizan observaciones con telescopios, y algunas comarcas rurales han hecho de ello un reclamo turístico bajo la etiqueta del turismo de estrellas.
Dos factores mandan sobre la noche. Uno es la luna: si está llena o casi llena, se lleva por delante la mitad del espectáculo, y eso cambia de un año a otro. El otro es la contaminación lumínica, que ha convertido lo que antes se veía desde el balcón en algo que exige salir del pueblo. Ninguno de los dos tiene arreglo desde la tradición.
Como fiesta religiosa, el 10 de agosto pesa donde Lorenzo es patrón. En Huesca son las fiestas grandes de la ciudad, con la indumentaria blanca y el pañuelo verde y los danzantes bailando ante el santo durante días. En San Lorenzo de El Escorial marca el calendario local. Fuera de esos sitios, el santo se ha quedado en el nombre de las estrellas, que tampoco es poco: pocas devociones han sobrevivido tan bien a la secularización como esta, que se mantiene viva en boca de gente que no sabría decir quién fue Lorenzo.
Costumbres parecidas
La otra gran noche de calendario que se pasa al aire libre es la de San Juan, y el contraste es instructivo: allí el fuego se enciende en tierra y se salta, aquí cae del cielo y solo se mira. Una es fiesta con hoguera, cena y ruido; la otra es una costumbre silenciosa que no necesita organización, ni permiso, ni más equipo que una manta.
Dentro del propio agosto, la fecha se cruza con un calendario meteorológico muy denso: la Virgen de agosto el día 15 y San Bartolomé el 24, cada uno con sus refranes sobre el refresco del tiempo y las tormentas de final de verano. Ese es el papel que tienen los santos de agosto en el habla popular, el de mojones para hablar del tiempo. Las lágrimas de San Lorenzo son el único de esos mojones que obliga a mirar hacia arriba.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
La lluvia de meteoros de agosto
Se dice al salir a ver estrellas fugaces la noche del 10 al 13 de agosto
«Nos subimos al monte a ver las lágrimas de San Lorenzo.»
Ejemplos de uso
- «Sacamos las tumbonas a la terraza y estuvimos hasta las tres viendo las lágrimas de San Lorenzo.»
- «En el campamento apagan las luces a medianoche para que los críos vean las lágrimas de San Lorenzo.»
- «La agrupación astronómica organiza una salida al mirador para las lágrimas de San Lorenzo.»
Cómo se dice en otros idiomas
IT
Le lacrime di San Lorenzo
Literalmente: Las lágrimas de San Lorenzo
Preguntas frecuentes
¿Qué son las lágrimas de San Lorenzo?
Es el nombre popular de las perseidas, la lluvia de meteoros que se ve cada agosto cuando la Tierra cruza el rastro de polvo del cometa Swift-Tuttle. Se llaman así porque su mejor momento cae junto al 10 de agosto, día de San Lorenzo.
¿Qué noche se ven mejor las lágrimas de San Lorenzo?
El máximo actual se produce en torno al 12 o el 13 de agosto, un par de días después del día del santo, aunque desde el 10 ya se ven muchas. Manda la luna: si está llena, se pierde buena parte del espectáculo.
¿Por qué se llaman lágrimas?
Porque la tradición leyó los rastros de luz como el llanto de Lorenzo, diácono romano martirizado en el año 258 y representado siempre con una parrilla. La explicación es coherente, pero no se sabe quién acuñó el nombre ni cuándo.
¿Es verdad que a San Lorenzo lo asaron en una parrilla?
Es la tradición, no un dato seguro. Su martirio en 258 está documentado, pero la parrilla procede de textos posteriores y se ha propuesto que naciera de un error de copia en un verbo latino. Los historiadores siguen discutiéndolo.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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