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Las flores de mayo

Respuesta rápida
«Las flores de mayo» significa Devoción del mes de mayo dedicada a la Virgen, con ofrenda diaria de flores. Dio nombre al mes entero en el habla popular y a un tipo de fiesta infantil de pueblo.
  • Origen histórico: La consagración del mes de mayo a la Virgen se difunde desde Italia en el siglo XVIII y arraiga en España en el XIX, cuando se convierte en una de las devociones más populares. Se montó sobre un terreno ya…
  • Variantes frecuentes: El mes de las flores · Las flores a María · El mes de María

Devoción del mes de mayo dedicada a la Virgen, con ofrenda diaria de flores. Dio nombre al mes entero en el habla popular y a un tipo de fiesta infantil de pueblo.

Durante todo el mes de mayo se reza cada tarde ante un altar de la Virgen y se le llevan flores. A eso se llaman las flores de mayo, y la devoción acabó dando nombre popular al mes entero. Sigue celebrándose en parroquias de pueblo y en colegios religiosos, con niñas vestidas de blanco.

Qué es exactamente

Se trata de un ejercicio devocional diario, no de una fiesta de un día. Durante los treinta y un días de mayo, al caer la tarde, se acude a la iglesia y se cumple un guion breve y repetido: unas oraciones o el rosario, unos cantos marianos —el más reconocible empieza pidiendo venir todos a ofrecer flores a María— y la ofrenda propiamente dicha, que consiste en depositar flores a los pies de la imagen.

El altar se prepara para el mes, con velas y con flores que se renuevan. Y la ofrenda la hacen sobre todo los niños, con un protagonismo tradicional de las niñas, vestidas de blanco, que se van acercando por turnos y a veces recitan un ofrecimiento aprendido de memoria. Hubo también una versión doméstica muy extendida: un altarcito en casa, con una estampa o una imagen pequeña y un jarrón que se rellenaba a diario.

Conviene no confundir esta devoción con dos vecinas suyas. Las cruces de mayo son otra cosa: una fiesta callejera de un solo día, el 3, centrada en una cruz y no en la Virgen. Y las ofrendas florales multitudinarias de algunas fiestas patronales, en las que miles de personas desfilan en un día ante una imagen, tienen otro tamaño y otra lógica; lo de mayo es cotidiano, menudo y de parroquia.

De dónde viene

La consagración del mes de mayo a la Virgen se difunde desde Italia en el siglo XVIII, impulsada en buena medida por los jesuitas, y arraiga en España a lo largo del XIX, cuando se convierte en una de las devociones populares de mayor alcance. Esa es la parte con contorno histórico definido: el mes de María es una devoción moderna, no medieval.

A partir de ahí empieza la interpretación. Se repite con mucha frecuencia que la Iglesia no hizo sino ocupar un terreno ya trabajado, porque mayo era desde antiguo el mes de las fiestas florales, de los mayos y de las rondas de primavera, y que la ofrenda de flores a la Virgen canalizó unos ritos vegetales anteriores. Las costumbres de fondo existen y están documentadas: enramar la puerta de la moza, plantar el árbol de mayo, cantar los mayos. Que la devoción mariana se montara deliberadamente sobre ellas, en cambio, es una lectura de folcloristas, defendible y bien argumentada, pero no un hecho probado.

Hasta qué punto está probado

Firme está la cronología de la devoción: origen italiano en el siglo XVIII, implantación española en el XIX y expansión rápida por parroquias, colegios y conventos.

Razonable pero no demostrado está el encaje con las costumbres florales previas. Las dos cosas coexistieron, eso es seguro; que una sustituyera o absorbiera a la otra es una hipótesis. La coincidencia de mes y de materia vegetal invita a pensarlo, y aun así sigue siendo un argumento de verosimilitud.

Y no hay base ninguna para las versiones que hacen de las flores de mayo la heredera directa de una fiesta romana o de un culto a una diosa de la primavera. Que en el mundo antiguo hubiera celebraciones florales en estas fechas está documentado; que exista una línea de continuidad que llegue hasta el altar de una parroquia del siglo XIX no lo está en absoluto. Entre una cosa y otra hay siglos sin testimonios, y ese vacío no se rellena señalando un parecido.

Cómo se vive hoy

Ha retrocedido mucho, y de forma bastante brusca en las dos últimas generaciones. Donde mejor se conserva es en parroquias rurales con feligresía mayor, en conventos y en colegios religiosos, y en estos últimos ha ido derivando hacia una actividad escolar de mayo más que hacia una práctica devocional en sentido estricto.

Lo que queda en casi todas partes es el rastro lingüístico. Mucha gente que no ha pisado una iglesia en años sigue llamando a mayo el mes de las flores o el mes de María, y la expresión funciona ya como una etiqueta estacional sin contenido religioso.

Tiene interés señalar lo que no ha pasado. A diferencia de casi todas las costumbres de este corpus, las flores de mayo no han generado una versión comercial ni turística: nadie vende paquetes de viaje ni ha convertido el ejercicio en espectáculo. La razón es su propia naturaleza, porque una devoción diaria, íntima y de recinto cerrado no se deja empaquetar. La comparación con las cruces de mayo, que sí se han convertido en fiesta de masas, muestra bien qué tipo de costumbres sobreviven hoy transformándose y cuáles se apagan sin ruido.

Costumbres parecidas

Su vecina de calendario es las cruces de mayo, con la que comparte mes, flores y marco religioso, y de la que se separa en todo lo demás: la cruz es un día, es calle, es jarana y es pública; las flores son un mes, son iglesia y son de puertas adentro.

Con cantar las marzas el parentesco es de estructura estacional. Las marzas son rondas que van de casa en casa al entrar la primavera pidiendo aguinaldo, y responden a la misma organización del año, la que marca el paso del invierno con música y con visitas. Ambas cosas convivieron en el mismo calendario rural.

Y en el terreno del refranero, el mayo agrícola de San Isidro labrador, quita el agua y pon el sol recuerda de qué iba todo esto en origen: un mes decisivo para la cosecha, en el que se pedía buen tiempo por los medios disponibles. Las flores a la Virgen y la petición de sol pertenecen al mismo mundo.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

España

La devoción mariana del mes de mayo

Sigue viva en pueblos y colegios religiosos, con niñas vestidas de blanco

«De pequeña iba todas las tardes a las flores de mayo con un ramo del jardín.»

Ejemplos de uso

  • «Los niños ensayan en el salón la canción que van a cantar en las flores de mayo.»
  • «En la floristería no dan abasto durante el mes de las flores, entre comuniones y ofrendas.»
  • «La parroquia ha colgado carteles anunciando las flores de mayo todas las tardes a las siete.»

Preguntas frecuentes

¿Qué son las flores de mayo?

Una devoción mariana que se celebra a diario durante todo el mes de mayo: se reza ante un altar de la Virgen y se le ofrecen flores. Tradicionalmente la ofrenda la hacen niños, con las niñas vestidas de blanco.

¿Por qué mayo es el mes de la Virgen?

Porque la consagración del mes a María se difundió desde Italia en el siglo XVIII y arraigó en España en el XIX, hasta convertirse en una de las devociones populares más extendidas.

¿Las flores de mayo vienen de una fiesta pagana?

No está demostrado. Había costumbres florales de primavera anteriores y bien documentadas, como los mayos y las enramadas, pero que la devoción mariana las sustituyera es una interpretación de folcloristas, no un hecho probado.

¿Se siguen celebrando las flores de mayo?

Cada vez menos. Se mantienen en parroquias rurales, conventos y colegios religiosos, donde a menudo funcionan ya como actividad escolar. Lo que sí sigue vivo es llamar a mayo el mes de las flores.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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