Hacer el paripé
- Origen y documentación: El diccionario académico remite paripé al caló paruipén, cambio o trueque, y el salto semántico encaja bien: de cambiar una cosa por otra a dar gato por liebre, y de ahí a fingir. Es uno de los gitanismos…
- Variantes recogidas: Montar el paripé · Todo es paripé
- En otros idiomas: «to put on an act» (EN)
Fingir algo para aparentar ante los demás: montar una escena o cumplir un trámite social sin la menor intención sincera detrás del gesto.
Hacer el paripé es fingir para la galería: montar una escena, cumplir un trámite social o representar un afecto que no se siente, siempre delante de alguien. La palabra procede con toda probabilidad del caló, la lengua de los gitanos españoles, y la expresión tiene una condición que no admite excepciones: sin público no hay paripé.
Qué significa exactamente
Un paripé es una simulación con espectadores. Ese detalle, que parece menor, es lo que separa esta expresión de todas sus vecinas. Quien miente en privado no hace el paripé: engaña. Quien se calla lo que piensa tampoco: disimula. El paripé necesita una escena, unos testigos y un guion que los dos bandos reconocen aunque nadie lo diga en voz alta. Los dos besos entre quienes se detestan, el aplauso al discurso que a nadie ha convencido, la reunión convocada para ratificar una decisión ya tomada: eso es paripé.
El segundo rasgo es que suele ser compartido. En la mentira hay un engañador y un engañado; en el paripé, muchas veces, todos saben que aquello es teatro y aun así lo representan, porque el rito social lo exige o porque romperlo saldría más caro. De ahí que la expresión se aplique tan bien a la vida de oficina, a la política y a las ceremonias familiares.
La palabra funciona en tres moldes. Como locución verbal con artículo determinado, hacer el paripé, que es la forma canónica y apunta a un gesto concreto. Como sustantivo suelto: todo esto es un paripé, menudo paripé. Y con el verbo montar, montar el paripé, que añade la idea de puesta en escena aparatosa. También se oye hacer el paripé de más infinitivo, con el fingimiento explicitado: hizo el paripé de buscar el dinero en la cartera.
Conviene distinguirlo del postureo, que es más reciente y mira sobre todo a la imagen que uno proyecta de sí mismo, muchas veces en redes sociales. El paripé no busca lucirse, busca cumplir. Tampoco es exactamente hipocresía: la hipocresía es un vicio del carácter y el paripé, un episodio. Se puede hacer el paripé sin ser hipócrita, por educación, por cansancio o porque toca.
De dónde viene
El diccionario académico remite paripé al caló paruipén, cambio o trueque, y lo hace con la cautela con la que suelen presentarse las etimologías de este grupo de palabras. La propuesta es la que manejan también los estudios sobre el léxico caló en el español, entre ellos el trabajo de Ropero Núñez sobre el vocabulario gitano en el cante flamenco.
Qué es el caló y por qué dejó tantas palabras
El caló no es una lengua distinta del español: es el resultado de conservar un léxico de origen indio, el del romaní, sobre la gramática castellana. De ese fondo salieron docenas de palabras que hoy nadie percibe como ajenas: chaval, currar, molar, chungo, parné, camelar, pirarse, mangar, gachó. Casi todas entraron por la misma puerta doble, el andaluz de los ambientes flamencos y el argot madrileño de finales del siglo XIX y principios del XX, y muchas pasaron primero por la jerga marginal antes de instalarse en el habla común. Paripé encaja en ese patrón: no suena a préstamo culto ni a tecnicismo, sino a palabra de calle.
El salto de significado
La cadena que se propone va del trueque al engaño y del engaño a la representación. Cambiar una cosa por otra, dar el cambiazo, dar gato por liebre, hacer pasar algo por lo que no es y, al final, aparentar. Es un recorrido que el español ha hecho otras veces: cambiazo y trueque arrastran de por sí un tufillo a trampa, y el que da el cambiazo está montando, en pequeño, una escena.
Lo que no hay es constancia de los pasos intermedios. Nadie ha exhibido textos que muestren paripé primero con el sentido de cambio, después con el de engaño y por último con el de fingimiento. La etimología conecta un extremo con el otro, y en medio queda un hueco que se rellena con lógica, no con documentos.
Hasta qué punto está probado
La hipótesis resulta plausible, pero no puede darse por demostrada; ese grado de cautela es el adecuado. Lo sólido es la filiación caló de la palabra: la sostiene el diccionario académico y la respaldan los estudios sobre gitanismos en el español, que sitúan paripé en la misma familia de préstamos que el resto del grupo. La proximidad formal entre paruipén y paripé es notable y la vía de entrada, la del andaluz flamenco y el argot urbano, es la misma que la de sus compañeras.
La documentación no prueba es el resto. Ni la evolución semántica paso a paso ni la fecha. La datación propuesta en la documentación, el siglo XIX, es una estimación basada en cuándo se documentan los gitanismos de este grupo, no una datación de la locución hacer el paripé: no figura una primera documentación con obra y año. Y conviene no confundir las dos cosas, porque es el error más común en este terreno: fechar la palabra no fecha la frase, y saber de qué lengua viene un sustantivo no dice cuándo alguien lo puso por primera vez detrás del verbo hacer.
Hay además una hipótesis alternativa que circula sin apoyo: la que relaciona paripé con el francés par y pé o con supuestas fórmulas de comercio ambulante. No hay nada que la sostenga y ningún repertorio serio la recoge. La vía del caló es, con diferencia, la mejor apoyada.
Cómo se usa hoy
Es una expresión viva, de uso diario y sin ninguna marca de vejez. En conversación suena coloquial pero no grosero: cabe en una reunión de trabajo, en una tertulia de radio y en un artículo de opinión sin que chirríe. Puedes decirle a un compañero que la evaluación anual es un paripé y nadie se llevará las manos a la cabeza.
Casi siempre se usa en tercera persona y con reproche. Es una acusación: señala que lo que estamos viendo es teatro. Dicho en primera persona cambia de color y se vuelve confesión resignada, del tipo hice el paripé para no discutir, que suena a claudicación cortés más que a delito. Lo que casi nunca ocurre es que se use como elogio.
El terreno donde más se oye es el de la política y el de las instituciones: comparecencias sin preguntas, consultas cuyo resultado estaba escrito, comisiones que se reúnen para no decidir. También en la vida familiar, donde el paripé tiene un componente casi ritual: la comida con los suegros, el regalo que se abre con entusiasmo fingido.
Más allá de España pierde pie. Es un gitanismo peninsular y en buena parte de América no se emplea, aunque el contexto suele dejar claro el sentido. Un hablante mexicano diría más bien que alguien está haciendo teatro o que todo es puro cuento; en el Río de la Plata funcionan hacer la farsa o hacer el paripé solo entre quienes tienen trato con el español europeo. Si escribes para varios mercados, cuenta con que la palabra necesitará contexto.
Expresiones parecidas
La más cercana es hacer teatro, que dice casi lo mismo con una imagen transparente y viaja mejor por América. De cara a la galería insiste en el destinatario del gesto: lo importante no es lo que se hace, sino ante quién. Guardar las formas es el paripé visto con buenos ojos, cuando la simulación se considera cortesía y no farsa.
En el terreno del que finge para lucirse están postureo, más joven y más ligado a la imagen personal, y ser un fantasma, que apunta a quien exagera sus propios méritos. Ser un caradura se mueve en otra dirección: no describe al que finge, sino al que se aprovecha sin disimulo, que es casi lo contrario. Y dar el pego se queda a medio camino, porque ahí la imitación sí engaña de verdad, mientras que el paripé rara vez engaña a nadie.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
Fingir, aparentar
Implica público: sin espectadores no hay paripé
«Se saludaron con dos besos, puro paripé, y no se dirigieron la palabra en toda la cena.»
Ejemplos de uso
- «Hicimos el paripé de felicitarle y nos fuimos en cuanto pudimos, que nadie tenía cuerpo para fiestas.»
- «Montaron el paripé de una consulta a la plantilla cuando la decisión ya estaba tomada desde marzo.»
- «Los vecinos acusan al consistorio de hacer el paripé con las reuniones informativas y no cambiar ni una coma del plan.»
Así suena en una conversación
Después de una visita
—Se saludaron como si nada.
—Puro paripé.
Antes de una reunión
—¿Hace falta que vaya?
—Ve y haz el paripé, que luego se enteran.
—Media hora y me voy.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to put on an act
Literalmente: montar un número
Preguntas frecuentes
¿Qué significa hacer el paripé?
Significa fingir delante de otros: montar una escena o cumplir un gesto social sin ninguna intención sincera. Necesita público, porque sin espectadores no hay paripé.
¿De dónde viene la palabra paripé?
El diccionario académico la remite al caló paruipén, cambio o trueque. El salto de cambiar a engañar y de ahí a fingir es verosímil, pero los pasos intermedios no están documentados.
¿Es lo mismo el paripé que el postureo?
No. El paripé es cumplir con una escena social que nadie se cree; el postureo mira a la imagen que uno proyecta de sí mismo, sobre todo en redes. El paripé cumple, el postureo luce.
¿Se usa paripé fuera de España?
Es sobre todo peninsular. En América se entiende por contexto en algunos países, pero allí se diría más bien hacer teatro o puro cuento.
Fuentes y referencias
- Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de la lengua española (DLE)
- Ropero Núñez, El léxico caló en el lenguaje del cante flamenco
- Pérez Galdós, Benito, Episodios nacionales, III,3: De Oñate a La Granja (1898), s. v. hizo el paripé, «…en su desesperación, creyéndose abandonada de su amante, hizo el paripé de querer quitarse la vida.» [Galdós lo trae en pretérito, "hizo el paripé", donde el lema de hoy pone "hacer el paripé"]
Qué sostiene esta ficha
- Certeza declarada: hay una hipótesis con apoyo, pero no está probada.
- Fuentes citadas: 3 obras.
- Testimonio escrito citado: no se aporta una referencia específica en este campo.
- Estado editorial: cotejado contra fuentes primarias y corpus histórico.
Así trabajamos. ¿Usas esta expresión de otra forma en tu región, o conoces una variante local que no aparece aquí? Cuéntanosla y la añadimos citándote.
Expresiones emparentadas
Ser un fantasma
«Ser un fantasma» se dice de quien presume, exagera sus méritos o adopta una actitud fanfarrona.
Montar el pollo
Armar un lío o un escándalo.
Tener enchufe
Conseguir un puesto o una ventaja gracias a los contactos y no a los méritos. La palabra lleva incorporada la crítica…
Ni de coña
De ninguna manera, ni en broma. Es la negación enfática más rotunda del habla informal española, y su base malsonante…
Tener mala leche
Tener mal carácter o actuar con mala intención; con el verbo estar, hallarse de muy mal humor en un momento concreto.
Dar la chapa
Hablar sin parar a alguien que ya no quiere escuchar. Una chapa es ese discurso largo y machacón del que uno se libra…