Hacer de tripas corazón
- Origen histórico: La expresión está en la lengua clásica y juega con la anatomía simbólica de la época: el corazón era la sede del valor y las tripas la del miedo y las flaquezas del cuerpo. Hacer de tripas corazón sería…
- Variantes frecuentes: Haciendo de tripas corazón
- En otros idiomas: «to grit one's teeth» (EN)
Sobreponerse al asco, al miedo o a la repugnancia para hacer algo desagradable que no hay más remedio que afrontar.
Hay cosas que no se pueden esquivar y que hay que hacer venciendo la repugnancia, el miedo o la vergüenza. A eso se le llama en español hacer de tripas corazón: sobreponerse a lo que el cuerpo rechaza para afrontar algo desagradable que no admite escapatoria.
Qué significa exactamente
La locución describe un esfuerzo interior y siempre presupone dos cosas: que hay algo que repugna y que no queda más remedio que hacerlo. Sin obligación no hay frase. Nadie hace de tripas corazón para algo que podía evitar sin coste, y por eso la expresión suele ir seguida de la acción concreta que se acometió: hizo de tripas corazón y llamó, hice de tripas corazón y me lo comí entero.
Lo que se vence no es exactamente el miedo heroico, sino el rechazo físico o social: el asco ante una herida, la aprensión en un tanatorio, la vergüenza de pedir un favor, la desgana de tratar con alguien a quien no se soporta. De ahí que armarse de valor no sea un sinónimo exacto: quien se arma de valor se enfrenta a un peligro; quien hace de tripas corazón se traga algo que le desagrada.
La forma es fija y no se altera: no se dice hacer del corazón tripas ni se cambia el número. Aparece sobre todo en pretérito y en gerundio, y admite el imperativo como ánimo directo, con un punto de dureza afectuosa que la hace muy útil para empujar a alguien a hacer lo que está retrasando.
De dónde viene
La explicación más aceptada parte de la anatomía simbólica que la cultura antigua y medieval daba por buena, y esta ficha la clasifica como probable. En ese esquema, el corazón era la sede del valor y del ánimo, mientras que las tripas o las entrañas alojaban el miedo, la flaqueza y las reacciones que el cuerpo no controla. Hacer de tripas corazón sería, entonces, convertir la cobardía en coraje: transmutar una víscera en la otra.
La construcción apoya esa lectura. Hacer de A B significa en español convertir A en B, y funciona igual en fórmulas emparentadas como hacer de la necesidad virtud o hacer de tripas corazón. No es una metáfora vaga: es una operación de cambio, y por eso la frase resulta tan gráfica. Que las entrañas fueran el lugar del temor no es una idea que haya que inventar; está en el vocabulario que todavía usamos cuando decimos que algo se siente en las tripas o que a alguien se le encogió el estómago.
Lo que documentan las fuentes y lo que no
La expresión pertenece a la lengua clásica y figura en los repertorios de refranes y frases proverbiales, entre ellos el de Gonzalo Correas, de 1627, y más tarde en el Diccionario de Autoridades. Eso prueba una cosa concreta y valiosa: que en el primer tercio del siglo XVII la frase ya circulaba lo bastante como para que un recopilador la anotara. No prueba, en cambio, que Correas la creara ni que naciera entonces; un repertorio fecha al recopilador, no al dicho. Esta ficha la sitúa en el siglo XVI, pero las obras que la respaldan son posteriores, de modo que esa fecha hay que tomarla como estimación y no como dato documentado.
Hasta qué punto está probado
Lo probado es la existencia antigua de la frase. Lo no probado es la explicación. Que los hablantes del siglo XVI o XVII pensaran conscientemente en una transmutación de vísceras al decirla es una interpretación de los estudiosos, muy razonable y coherente con la mentalidad de la época, pero ningún texto conserva a nadie explicándolo. Cabe una lectura más simple, y tampoco se puede descartar: las tripas como lo bajo y vil del cuerpo frente al corazón como lo noble, sin más teoría que esa jerarquía.
Las dos versiones llevan al mismo sitio y ninguna cambia el significado, así que la incertidumbre es menor de lo que parece. Conviene mantenerla, sin embargo, porque es habitual leer la explicación de las vísceras contada como si fuera un hecho comprobado, y no lo es: es la lectura que convence, apoyada en el vocabulario de la época.
Cómo se usa hoy
Sigue viva en España y se usa con naturalidad en la conversación, aunque tiene un punto tradicional que la hace sonar algo más literaria que sus alternativas modernas. Se emplea mucho en relatos personales: la visita al médico, el trago de una comida que no gusta en casa ajena, la conversación incómoda que llevaba meses aplazándose, el trámite con la administración. En la prensa aparece sobre todo en crónicas y columnas, rara vez en información pura.
Es coloquial pero no vulgar, y no ofende a nadie. Tiene, eso sí, una implicación que conviene medir: al usarla, uno reconoce que aquello le daba asco o miedo, así que aplicada a un tercero puede sonar a que se le atribuye aprensión. Dicho de otra forma, quien afirma que su jefe hizo de tripas corazón para darle la mano a alguien está contando bastante más de lo que parece.
Se entiende en América, donde resulta reconocible aunque su frecuencia es menor que en España, y no hay en ella ninguna palabra que cambie de valor de un país a otro. Es una de esas fórmulas que se identifican de inmediato como españolas de repertorio antiguo, sin que eso estorbe la comprensión.
El imperativo es uno de sus empleos más vivos y tiene un punto de dureza afectuosa: haz de tripas corazón y llámala de una vez. Se dice para empujar a alguien a hacer lo que lleva semanas aplazando, y funciona porque reconoce el desagrado en lugar de negarlo, que es lo que distingue un buen ánimo de un consejo hueco. El gerundio —haciendo de tripas corazón— sirve para narrar y es la forma que más aparece en la lengua escrita, casi siempre encabezando la frase.
Los contextos donde más se oye siguen siendo los de siempre: la comida que hay que terminarse en casa ajena para no ofender, la visita al hospital o al tanatorio, la conversación incómoda que se ha ido posponiendo, el trámite que obliga a tratar con quien uno preferiría no ver. En la prensa gastronómica se juega de vez en cuando con el sentido literal de las tripas, en titulares sobre casquería, y ese guiño solo funciona porque la locución sigue siendo transparente para el lector español, que ve las dos capas a la vez. En un texto formal se sustituye sin problema por sobreponerse o por vencer la aprensión, aunque las dos alternativas pierden el cuerpo que tiene el original.
Expresiones parecidas
La más próxima por estructura es sacar fuerzas de flaqueza, que también describe una conversión interior: de la debilidad se extrae energía, igual que de las tripas se hace corazón. Armarse de valor es la vecina más usada, pero apunta al miedo y no al asco. Apretar los dientes y tragar saliva se quedan en el gesto y sirven para aguantar, no para emprender.
En el terreno de lo impuesto están comerse el marrón, mucho más moderna y coloquial, que subraya la injusticia de cargar con lo que nadie quiere, y a regañadientes, que describe hacer algo de mala gana pero sin que medie repugnancia. La diferencia con nuestra locución es clara: hacer de tripas corazón exige un obstáculo interno que hay que derribar, no solo una desgana que hay que soportar.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
Argentina
Sobreponerse al asco, al miedo o a la repugnancia para hacer algo desagradable que no hay más remedio que afrontar.
Chile
Sobreponerse al asco, al miedo o a la repugnancia para hacer algo desagradable que no hay más remedio que afrontar.
Colombia
Sobreponerse al asco, al miedo o a la repugnancia para hacer algo desagradable que no hay más remedio que afrontar.
España
Armarse de valor pese al asco o el miedo
Implica esfuerzo y desagrado, no valentía heroica
«Hizo de tripas corazón y se comió el plato entero para no ofender.»
México
Sobreponerse al asco, al miedo o a la repugnancia para hacer algo desagradable que no hay más remedio que afrontar.
Perú
Sobreponerse al asco, al miedo o a la repugnancia para hacer algo desagradable que no hay más remedio que afrontar.
Venezuela
Sobreponerse al asco, al miedo o a la repugnancia para hacer algo desagradable que no hay más remedio que afrontar.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to grit one's teeth
Literalmente: apretar los dientes
Preguntas frecuentes
¿Qué significa hacer de tripas corazón?
Significa sobreponerse al asco, al miedo o a la vergüenza para hacer algo desagradable que no queda más remedio que afrontar. Siempre supone obligación: sin ella, no se usa.
¿De dónde viene hacer de tripas corazón?
De la anatomía simbólica antigua, en la que el corazón era sede del valor y las tripas del miedo: hacer de unas otro sería convertir la cobardía en ánimo. Es la explicación más aceptada, aunque no está demostrada.
¿Desde cuándo se dice hacer de tripas corazón?
Ya circulaba en el primer tercio del siglo XVII, cuando la recogió el Vocabulario de refranes de Gonzalo Correas, de 1627. Que un repertorio la anote prueba que existía antes, no que naciera entonces.
¿Es lo mismo que armarse de valor?
No exactamente. Hacer de tripas corazón subraya el rechazo físico o la vergüenza que hay que vencer; armarse de valor se aplica más bien al miedo ante un peligro.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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