Desternillarse de risa
- Origen histórico: El verbo correcto es desternillarse, de ternilla, que es el cartílago: reírse hasta romperse las ternillas, con la misma hipérbole de partirse el pecho o troncharse. La forma destornillarse, cruzada con…
- Variantes frecuentes: Desternillarse · Partirse de risa
- En otros idiomas: «to split one's sides laughing» (EN)
Reírse sin poder parar, hasta que duele el cuerpo. Es la reacción física de la carcajada llevada al extremo, no la risa educada.
La historia que circula por internet es falsa. Aquí se explica por qué.
Reírse sin poder parar, hasta que el cuerpo protesta y duelen las costillas: eso es desternillarse. Y se escribe así, con ternilla, que es el cartílago, no con tornillo, por más que media España pronuncie y escriba lo segundo con absoluta convicción. El error es el más extendido de los que afectan a una frase hecha en español.
Qué significa exactamente
Designa la risa que se le va a uno de las manos. No la sonrisa, ni la carcajada educada de un chiste correcto: la risa que interrumpe la respiración, dobla el cuerpo y deja agujetas al día siguiente. La expresión es hiperbólica y describe un efecto físico, que es justo lo que la distingue de las fórmulas neutras.
El verbo es pronominal y por sí solo ya significa eso, de modo que de risa es un añadido redundante que la lengua ha fijado igualmente. Nadie se desternilla de otra cosa. La redundancia no es un error: pertenece a la locución tal como se usa, y decir simplemente «nos desternillamos» suena algo más literario.
Su registro es coloquial pero no vulgar, y ahí está su gran utilidad. Es la opción presentable cuando uno quiere describir una risa desatada sin recurrir a partirse el culo o descojonarse, que dicen lo mismo con un peaje de vulgaridad. Cabe en una crítica de teatro, en una conversación de trabajo y en una comida familiar.
Existe además el adjetivo derivado, desternillante, que se aplica a lo que provoca esa risa: una película desternillante, un monólogo desternillante. Con él viaja el mismo problema ortográfico, y en la prensa se ve escrito mal con la misma frecuencia.
De dónde viene
De la anatomía, y de una anatomía muy concreta. La ternilla es el cartílago, el hueso blando de la nariz, de la oreja o del extremo de las costillas, y la palabra es un derivado de tierno: lo blando frente a lo duro del hueso. Desternillarse es, literalmente, romperse las ternillas.
La imagen no es aislada, sino que pertenece a una familia entera de hipérboles corporales que el español ha construido para hablar de la risa. Uno se troncha, del verbo tronchar, que es partir un tallo. Se parte, sin más. Se descoyunta, que es sacar los huesos de sus junturas. Se monda, que es pelarse. Todas dicen lo mismo con distintos materiales: la risa desmonta el cuerpo. Que la de las ternillas cuajara y las demás no tanto es cuestión de suerte lingüística, no de lógica.
No hay aquí ningún episodio que contar ni ninguna anécdota fundacional que buscar: la metáfora se explica sola y no necesita historia. Lo único que hacía falta era que ternilla fuese una palabra corriente, y lo fue durante siglos en la carnicería y en la cocina, donde todavía se usa.
Hasta qué punto está probado
La etimología de la palabra es firme y ningún diccionario la discute: ternilla viene de tierno y está en castellano desde antiguo. La formación del verbo también es regular, con el prefijo des- que indica deshacer o romper, igual que en descoyuntar o desencajar.
La fecha de la locución es otra cosa. La ficha la sitúa en el siglo XIX y no consta una primera documentación identificada, así que se trata de una estimación. Y conviene una advertencia que vale para muchas etimologías: que la palabra ternilla sea antigua no fecha la expresión desternillarse de risa. Documentar el material no documenta la construcción, del mismo modo que saber cuándo apareció la palabra hombro no dice nada sobre cuándo se empezó a arrimarlo.
Lo que se cuenta por ahí (y por qué no cuadra)
Lo que se cuenta, y lo que millones de hablantes creen sinceramente, es que el verbo correcto es destornillarse, con la imagen de una persona que se desmonta como un mueble al que se le sueltan los tornillos. Es una imagen buena. No es la que hay detrás de la palabra.
El argumento decisivo es el propio vocabulario. Destornillar significa quitar tornillos y nada más; el instrumento que sirve para eso es el destornillador, y no hay ninguna acepción del verbo que tenga que ver con la risa. Desternillarse, en cambio, se construye sobre una palabra que designa una parte del cuerpo, que es exactamente lo que hacen todas sus expresiones hermanas. Cuando una forma encaja en una familia entera y la otra no encaja en ninguna, la duda se resuelve sola.
Interesa entender por qué el error es tan sólido, porque no es una tontería de despistados. Tornillo es una palabra frecuentísima y ternilla ha ido desapareciendo del habla urbana, de modo que el oído reconoce antes lo que conoce mejor. A eso se suma que el español tiene otras expresiones que sí hablan de tornillos para referirse a la cordura —le falta un tornillo, se le ha soltado un tornillo—, y esa vecindad hace la confusión casi inevitable: si perder la cabeza es cosa de tornillos, perder el control de la risa parece que también.
Los diccionarios normativos y la Fundéu llevan décadas corrigiéndolo sin demasiado éxito. Conviene decir con claridad qué se está corrigiendo: no un origen falso, sino una forma equivocada. Aquí no hay leyenda etimológica, hay un cruce fonético entre dos palabras parecidas, lo que en filología se llama etimología popular y en la práctica es un error de oído que se transmite escrito.
Cómo se usa hoy
Goza de excelente salud y se oye a diario, tanto en la conversación como en los medios. Se construye con la preposición de —desternillarse de risa— y admite el intensificador habitual: nos desternillábamos, se desternillaba, no paraba de desternillarse. Al escribirla conviene mirar dos veces las letras, porque el corrector automático no siempre ayuda: ambas formas existen como palabras, aunque solo una signifique lo que se quiere decir.
Es una de esas expresiones que sirven de prueba de nivel: quien la escribe bien suele haberla leído, y quien la escribe mal, solo haberla oído. Sin ninguna carga de clase asociada, dicho sea de paso; el error lo cometen hablantes de toda condición.
En América se entiende sin problema, pero no es la primera opción. En Argentina se dice mucho más cagarse de risa, vulgar y frecuentísimo, o matarse de risa; en México y en buena parte del continente domina morirse de risa. Allí desternillarse suena peninsular y algo más culto, sin resultar en absoluto extraño. La palabra ternilla, en cambio, es igual de reconocible a ambos lados: sigue viva en la cocina.
Expresiones parecidas
Partirse de risa y troncharse son las más cercanas y comparten la misma hipérbole de rotura corporal, con un registro prácticamente idéntico. Mondarse pertenece a la misma familia y suena hoy algo más antigua. Reírse a carcajadas describe el sonido y no la pérdida de control, de modo que es más neutra y menos intensa: se puede reír a carcajadas manteniendo la compostura, pero no desternillarse.
Llorar de risa señala un síntoma concreto y muy visual, y suele acompañar a las anteriores más que sustituirlas. En el extremo vulgar están descojonarse y partirse el culo, con el mismo significado y con la limitación de registro evidente. Ese es el hueco exacto que ocupa desternillarse: la máxima intensidad que se puede decir delante de cualquiera.
Cómo cambia según el país
La misma expresión no significa lo mismo en todas partes. Estas son las diferencias regionales que conviene conocer antes de usarla fuera de casa.
Argentina
Se entiende, aunque allí es más frecuente cagarse de risa
Desternillarse suena algo más culto o peninsular
«Nos desternillábamos con sus imitaciones.»
Chile
Reírse sin poder parar, hasta que duele el cuerpo. Es la reacción física de la carcajada llevada al extremo, no la risa educada.
Colombia
Reírse sin poder parar, hasta que duele el cuerpo. Es la reacción física de la carcajada llevada al extremo, no la risa educada.
España
Reírse muchísimo
Registro coloquial pero no vulgar; es la alternativa presentable a partirse el culo o descojonarse
«El monólogo era tan bueno que nos desternillábamos de risa.»
México
Reírse sin poder parar, hasta que duele el cuerpo. Es la reacción física de la carcajada llevada al extremo, no la risa educada.
Perú
Reírse sin poder parar, hasta que duele el cuerpo. Es la reacción física de la carcajada llevada al extremo, no la risa educada.
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to split one's sides laughing
Literalmente: partirse los costados de risa
FR
se tordre de rire
Literalmente: retorcerse de risa
Preguntas frecuentes
¿Se dice desternillarse o destornillarse de risa?
Desternillarse. Viene de ternilla, el cartílago, y la imagen es reírse hasta romperse las ternillas. Destornillar solo significa quitar tornillos.
¿Por qué tanta gente dice destornillarse?
Porque tornillo es una palabra mucho más frecuente que ternilla y el oído la reconoce antes. Ayuda además que existan expresiones como «le falta un tornillo». Es un cruce fonético, no una variante admitida.
¿Qué es exactamente una ternilla?
El cartílago: el hueso blando de la nariz, de las orejas o del extremo de las costillas. La palabra deriva de tierno y sigue viva en la cocina y en la carnicería.
¿Es incorrecto decir partirse de risa?
No. Es otra expresión, perfectamente válida, con la misma hipérbole del cuerpo que se rompe. El error está solo en confundir ternilla con tornillo.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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