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Arrímate a los buenos y serás uno de ellos

Refrán 🇪🇸 España Origen documentado
Respuesta rápida
«Arrímate a los buenos y serás uno de ellos» significa Las compañías que uno elige determinan en lo que se convierte. Es el consejo clásico de los padres sobre las amistades de los hijos.
  • Origen histórico: El refrán circulaba ya en el siglo XVI y el Lazarillo de Tormes, publicado en 1554, juega con él de forma memorable: la madre del protagonista, viuda y sin recursos, «determinó arrimarse a los buenos por ser…
  • Variantes frecuentes: Allégate a los buenos y serás uno de ellos · Arrimarse a los buenos
  • En otros idiomas: «keep good company and you'll be counted one of them» (EN)

Las compañías que uno elige determinan en lo que se convierte. Es el consejo clásico de los padres sobre las amistades de los hijos.

Las compañías que uno elige acaban decidiendo en qué se convierte, y el refrán lo formula como instrucción directa: júntate con gente de bien y serás de los suyos. Es lo que han dicho durante siglos los padres al hijo que se marcha de casa. Y es también la frase con la que el Lazarillo de Tormes se ríe, en su tratado primero, de lo poco que sirve ese consejo cuando no hay con qué comer.

Qué significa exactamente

Arrimarse es acercarse a algo para apoyarse en ello: el verbo lleva dentro la idea de buscar amparo, no solo la de ponerse al lado. Y los buenos son, en la lectura moral, la gente honrada, la de conducta intachable. El refrán promete una transformación: la frecuentación acaba convirtiendo al que se arrima en uno de ellos. No dice que los buenos vayan a ayudarte; dice que vas a parecerte a ellos.

Ahí está su diferencia con el pariente que se lo ha comido casi todo, «dime con quién andas y te diré quién eres». Aquel es un diagnóstico: mira las compañías y sabrás cómo es la persona. Este es una instrucción: elige las compañías y decidirás cómo vas a ser. Uno mira hacia atrás y juzga; el otro mira hacia delante y aconseja. Por eso el primero se emplea sobre todo para hablar de terceros, y el segundo casi siempre se le dice a alguien a la cara.

Conviene separarlo también de «el que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija», que comparte verbo pero no idea. El del árbol habla de provecho: arrímate al poderoso y sacarás tajada. El de los buenos habla de contagio moral. Que los dos usen arrimarse ha favorecido la confusión y explica que hoy se oiga a veces con un sentido interesado que en origen no tenía.

Hay además una ambigüedad antigua en los buenos que la crítica literaria lleva mucho tiempo señalando: en la lengua de los siglos XVI y XVII la palabra podía apuntar a la buena posición social tanto como a la bondad. Un hombre bueno era el honrado, sí, pero también el que estaba bien situado. Sobre esa doble lectura se sostiene la broma del Lazarillo.

De dónde viene

El refrán ya circulaba en el siglo XVI, y de eso hay una prueba de primera calidad: el Lazarillo de Tormes, publicado en 1554, lo utiliza. En el tratado primero, la madre de Lázaro se queda viuda, sin oficio ni recursos, y el narrador resume su decisión así:

determinó arrimarse a los buenos por ser uno dellos

Lo que viene inmediatamente después desmonta la frase: la mujer se arrima a un mozo de cuadra. El autor anónimo no cita el refrán para suscribirlo, sino para medir la distancia entre el consejo respetable y lo que la pobreza permite. Es una de las ironías más finas del libro, y funciona precisamente porque el lector de 1554 conocía el refrán de sobra.

Ese matiz es el que hay que retener, y es el que separa esta ficha de la mayoría de las páginas que hablan del asunto: la aparición en el Lazarillo documenta que el refrán estaba en circulación, no que naciera allí. Un chiste construido sobre una frase hecha necesita que la frase hecha sea anterior; si el autor la hubiera inventado, la broma no se entendería. De modo que el origen está documentado en cuanto al uso, y la invención sigue sin dueño.

La variante «allégate a los buenos y serás uno de ellos» conserva allegarse, verbo hoy casi retirado del habla común, y suena más antigua. El molde es el de los refranes de consejo, imperativo más futuro, la misma horma de «piensa mal y acertarás»: una orden y su recompensa, sin sitio para la duda.

Cómo se usa hoy

Se mantiene, pero en clara desventaja frente a «dime con quién andas y te diré quién eres», que es hoy la manera habitual de decir algo parecido en España. El registro es neutro y el tono, inevitablemente parental: lo dice quien tiene alguna autoridad sobre el que escucha, y en boca de un igual suena a sermón. Los contextos típicos son los de siempre, el hijo que empieza el instituto o el que se va a estudiar fuera, y algunos nuevos: el consejo profesional sobre a qué equipo apuntarse y con quién no conviene que te vean.

Hay un uso cínico que conviene señalar, porque se oye cada vez más y le da la vuelta al sentido original. Cuando alguien comenta que fulano «se arrima a los buenos», muchas veces no está hablando de virtud sino de arrimismo: de quien busca la proximidad del que manda para medrar. Es, mira por dónde, la lectura que ya insinuaba el Lazarillo, y la que va ganando terreno en el uso irónico contemporáneo.

Ninguna de sus palabras cambia de valor al otro lado del Atlántico, de modo que se entiende sin dificultad en toda el área hispanohablante. Su circulación real, en cambio, es sobre todo peninsular y de ámbito familiar y escolar: en América la misma advertencia se resuelve casi siempre con «dime con quién andas», que sí es panhispánico.

Expresiones parecidas

«Dime con quién andas y te diré quién eres» es el vecino más próximo y el que le ha ganado la partida: juzga en lugar de aconsejar. «El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija» comparte verbo y cambia de terreno, del contagio moral al beneficio práctico, y no tiene el menor reparo en recomendar el interés. «Dios los cría y ellos se juntan» describe el mismo fenómeno desde fuera y con retintín: no aconseja nada, constata que los semejantes se buscan, y casi siempre se dice de gente poco recomendable. «Predicar con el ejemplo» mira al otro extremo de la relación, al del bueno que arrastra, y no al del que se arrima. Y «quien con lobos anda, a aullar aprende» afirma exactamente lo mismo por el lado oscuro: la compañía también contagia lo malo. Que esa versión negativa sea mucho más frecuente dice bastante sobre para qué usa la gente los refranes.

⏳ Cronología y Registro Histórico

1554
Lazarillo de Tormes

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

España

Las buenas compañías mejoran a la persona

Consejo típicamente parental; su hermano popular es «dime con quién andas y te diré quién eres», mucho más usado hoy

«Su madre solo le dio un consejo al irse a la ciudad: arrímate a los buenos y serás uno de ellos.»

Cómo se dice en otros idiomas

EN

keep good company and you'll be counted one of them

Literalmente: ten buena compañía y te contarán entre ellos

Preguntas frecuentes

¿Qué significa arrímate a los buenos y serás uno de ellos?

Que las compañías acaban modelando a la persona: si te juntas con gente honrada, terminarás pareciéndote a ella. Es un consejo sobre el futuro, no un juicio sobre el pasado.

¿Aparece este refrán en el Lazarillo de Tormes?

Sí. En el tratado primero, la madre de Lázaro «determinó arrimarse a los buenos por ser uno dellos» y acto seguido se junta con un mozo de cuadra. El autor lo usa con ironía para retratar lo que la pobreza permite.

¿Es lo mismo que dime con quién andas y te diré quién eres?

No exactamente. Aquel juzga a alguien por la gente que frecuenta; este aconseja elegir bien esa gente para llegar a ser mejor. Uno mira al pasado y el otro, al futuro.

¿Quién inventó el refrán arrímate a los buenos?

No se sabe. Su presencia en el Lazarillo de Tormes (1554) documenta que ya circulaba, pero no que naciera allí: la ironía del pasaje exige que el lector lo conociera de antes.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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