No pidas cotufas en el golfo
- Origen histórico: La cotufa era una golosina, la chufa o el tubérculo dulce, y el golfo, la mar abierta lejos de tierra. Pedir una cosa en el otro sitio es el disparate mismo, y de ahí el refrán, que la lengua clásica usó con…
- Variantes frecuentes: Pedir cotufas en el golfo · No pidas cotufas en alta mar
- En otros idiomas: «you cannot get blood out of a stone» (EN)
No pidas imposibles ni exquisiteces donde no las hay. En alta mar no se sirven golosinas, y quien las reclama demuestra no saber dónde está.
Quien pide cotufas en el golfo está pidiendo un imposible. La cotufa era una golosina y el golfo, la mar abierta lejos de tierra: reclamar lo uno en el otro sitio es no haberse enterado de dónde se está. Se dice para bajarle las pretensiones a alguien sin llegar a reñirle del todo.
Qué significa exactamente
El reproche no va contra el deseo, va contra el lugar. Nadie critica al que quiere una golosina; se critica al que la pide a bordo, a tres días de la costa, donde la despensa lleva semanas reducida a lo que aguanta sin pudrirse. El defecto que señala el refrán es la desubicación: pedir sin mirar dónde se está pidiendo.
De ahí sale un matiz que lo separa de los demás refranes de imposibles. Pedir peras al olmo apunta a una imposibilidad estructural: el olmo no dará peras nunca, ni hoy ni en primavera ni con mejor tiempo, porque no está en su naturaleza. Las cotufas, en cambio, existen y se consiguen sin problema en tierra firme; lo que falla es la circunstancia. Por eso el nuestro encaja tan bien cuando el obstáculo es un presupuesto, un plazo o un sitio, y no una imposibilidad de fondo. Pedir la luna mide otra cosa todavía, el tamaño desmedido de lo que se reclama.
El tono es más burlón que áspero. Se dice entre iguales, con un punto de guasa, y sirve para cortar una conversación que se estaba yendo por las ramas de lo deseable. Dicho de arriba abajo suena a negativa seca; dicho entre compañeros, a broma compartida.
Admite las dos construcciones. En imperativo, dirigido a quien pide, y en tercera persona para comentar a un ausente: está pidiendo cotufas en el golfo, o simplemente pidiendo cotufas, que ya se entiende.
De dónde viene
Las dos palabras difíciles son justamente las que sostienen la imagen, y ninguna significa hoy lo que significaba entonces.
La cotufa nombraba en la lengua antigua una golosina, un dulce de poca entidad, y también la chufa y el tubérculo comestible que hoy llamamos aguaturma o pataca. Todas esas lecturas apuntan a lo mismo para el caso: algo pequeño, dulce y prescindible, un capricho de tierra adentro. No es comida de subsistencia, es lo contrario.
El golfo no es aquí el entrante de mar en la costa que enseña la geografía escolar. En la lengua marinera clásica, el golfo era la mar abierta, la parte de la navegación en que ya no se ve tierra; meterse en golfo era alejarse de la costa y quedarse a merced de la travesía. Esa es la clave del refrán: no habla de la orilla, habla de estar lejos de todo.
Con las dos piezas en su sitio, la escena se explica sola. En un barco de vela, lejos de tierra, la dieta se reducía a lo que resistía el viaje: galleta o bizcocho, salazón, legumbre, vino aguado. Lo fresco se acababa en los primeros días y el resto era pura resistencia hasta puerto. Pedir allí una golosina no es solo pedir de más, es no haber entendido en qué mundo se ha metido uno.
No hay episodio ni protagonista detrás, y tampoco hace falta: la metáfora funciona sin anécdota. Es una de esas fórmulas que el castellano construyó tomando una escena reconocible por todos y convirtiéndola en argumento.
Hasta qué punto está probado
La certeza es probable. Lo que está fuera de discusión es el material: la palabra cotufa y su sentido antiguo, el valor marinero de golfo y el hecho de que el refrán pertenece al castellano clásico por su factura. Lo que falta es una primera documentación que fije cuándo empezó a decirse y en qué texto se registró por primera vez.
La datación en el siglo XVII que trae la ficha debe leerse como estimación, no como dato. Se apoya en la vitalidad de las dos palabras en esa época y en el sabor clásico de la fórmula, y ese sabor no es prueba de nada: hay refranes que suenan a Siglo de Oro y se acuñaron en el XIX.
Hay un detalle que refuerza la impresión de antigüedad sin llegar a demostrarla. Ni siquiera está fijado qué era exactamente una cotufa para quien decía el refrán: si la golosina genérica, la chufa o el tubérculo. Esa borrosidad es típica de las expresiones que se transmitieron enteras durante generaciones, con los hablantes repitiéndolas sin analizar las piezas. Si algún día se aporta una cita del Siglo de Oro con esta redacción, cosa nada descartable dada la traza del refrán, la certeza pasaría a documentada. Mientras no se aporte, se queda donde está.
Cómo se usa hoy
En la España peninsular está prácticamente extinguido. No lo mató el sentido, que sigue siendo útil, sino la desaparición de la palabra: cuando cotufa dejó de decirse, el refrán se volvió opaco y quien lo oye tiene que preguntar.
Donde sí vive es en Canarias, y por una razón que da un giro completo a la historia. Allí las cotufas son las palomitas de maíz de toda la vida, palabra de uso diario que cualquiera dice en el cine. El refrán se reinterpreta solo: pedir palomitas en alta mar. Y funciona igual de bien, porque el mecanismo sigue intacto, capricho frente a travesía. Es un caso poco común de refrán que sobrevive gracias a que una de sus palabras cambió de significado en vez de perderse. La misma palabra, con el mismo sentido de palomitas, se usa en Venezuela, así que el refrán tiene allí una puerta abierta que no tiene en el resto de América.
Al hablante joven de la Península le espera además una trampa. Hoy, en España, golfo significa antes que nada granuja o pillo, de modo que la frase puede entenderse como una recomendación de no pedirle nada a cierto individuo de mala fama. El malentendido es previsible y conviene aclararlo si se usa el refrán delante de quien no lo conoce.
El registro es coloquial y no tiene ninguna carga ofensiva en ningún país. Quien lo emplea fuera de Canarias lo hace casi siempre a sabiendas de que está citando algo antiguo, con ese medio guiño del que rescata una expresión de su abuela.
Expresiones parecidas
Pedir peras al olmo es el vecino más citado y ya se ha visto la diferencia: allí la imposibilidad es de naturaleza, aquí de circunstancia. La distinción no es un capricho de filólogo, porque cambia el consejo. Al que pide peras al olmo hay que decirle que cambie de árbol; al que pide cotufas en el golfo, que espere a llegar a puerto.
Pedir gollerías es quizá el pariente más exacto en contenido, ya que la gollería es precisamente la exquisitez, el manjar delicado que nadie necesita, y la expresión censura al que reclama refinamientos improcedentes. Le falta el escenario, que es lo mejor que tiene el refrán del golfo.
Querer el oro y el moro apunta a la codicia de quien lo quiere todo a la vez, y pedir la luna, al tamaño de lo imposible. Ninguna de las dos incluye el elemento que aquí importa, el sitio. Por el otro extremo queda no hay atajo sin trabajo, que no habla de lo imposible sino del coste de lo posible, y que suele emplearse con quien pide resultados sin poner los medios. Entre todos ellos, el del golfo es el único que responde con una escena en vez de con una regla.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
No pedir lo imposible
Es refrán del castellano antiguo, pero solo sigue vivo donde «cotufa» sigue siendo palabra corriente, y eso ocurre sobre todo en Canarias, donde nombra las palomitas de maíz
«Con este presupuesto no pidas cotufas en el golfo: haremos lo que se pueda.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
you cannot get blood out of a stone
Literalmente: no se saca sangre de una piedra
Preguntas frecuentes
¿Qué significa no pidas cotufas en el golfo?
Que no pidas imposibles. En alta mar no hay golosinas, así que reclamarlas es no enterarse de dónde se está. Se usa para bajar las pretensiones de alguien.
¿Qué son las cotufas?
En la lengua antigua, una golosina, y también la chufa o el tubérculo dulce que hoy se llama aguaturma. En Canarias y en Venezuela, cotufas son las palomitas de maíz.
¿Qué es aquí el golfo?
La mar abierta, lejos de la costa, que es lo que significaba golfo en la lengua marinera clásica. No es ninguna bahía concreta ni el golfo de sinvergüenza.
¿Es un refrán canario?
Es del castellano antiguo, pero solo sigue vivo donde la palabra cotufa se usa a diario, y eso ocurre sobre todo en Canarias. No hay primera documentación conocida que lo fije.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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