Junio, julio y agosto, ni dama ni mosto
- Origen histórico: El refrán tiene una lectura higiénica y otra económica. La higiénica es que el vino con calor deshidrata y sienta mal, y que el esfuerzo del verano deja al cuerpo sin margen. La económica es más dura: junio…
- Variantes frecuentes: Junio, julio y agosto, ni dama ni mosto · Ni dama ni mosto en junio, julio y agosto
En pleno verano no conviene ni el vino ni el galanteo: el calor no está para excesos y el trabajo del campo no admite distracción alguna en los tres meses de más faena.
Tres meses seguidos y dos renuncias: el refrán manda dejar de lado en junio, julio y agosto tanto el vino como el galanteo, porque ni el calor ni la faena del verano dejan sitio para ninguna de las dos cosas. Es más un consejo de economía doméstica que un consejo moral, y huele a mundo agrícola de arriba abajo.
Qué significa exactamente
Mosto vale aquí por vino, sin más matices. En rigor el mosto es el zumo de uva antes de terminar de fermentar, pero el refranero llama así al producto entero, empujado por la rima con agosto, que es la que gobierna toda la fórmula. Dama tampoco significa señora de alcurnia: significa trato con mujeres, cortejo, lo que otros refranes llaman simplemente amores.
La construcción es la de la doble prohibición, ni… ni…, y eso lo distingue de la mayoría de los refranes de verano, que se limitan a describir el tiempo que hace. Este no describe: ordena. Y ordena dos abstinencias que no tienen relación entre sí salvo por el momento del año en que se piden.
El fondo es práctico, no religioso. No hay cuaresma de por medio ni penitencia que cumplir: la razón que se da por sobreentendida es que con calor el vino sienta mal y que el galanteo distrae de lo único que importa en esas semanas, que es sacar la cosecha adelante. Quien lo decía no estaba pensando en el alma de nadie, sino en el granero.
De dónde viene
Pertenece a la familia numerosa de los refranes de calendario, esos que van repartiendo por meses las faenas, el tiempo y los avisos. Y los meses no están elegidos solo por la rima. Junio, julio y agosto son la siega, la trilla y el acarreo: las semanas en que se juega el año entero y en que la casa entera, incluidos los jornaleros contratados, trabaja de sol a sol. Un año se perdía en agosto, no en enero.
Sobre esa base se levantan las dos lecturas posibles. La higiénica es inmediata: el vino con calor deshidrata, sube a la cabeza y deja al segador inútil para el resto de la jornada, y a un cuerpo agotado por la temperatura no le sobra margen para nada. La económica es más dura: en esos tres meses no había horas ni cabeza para cortejos, y cualquier distracción se pagaba en fanegas.
La rima merece un apunte propio. El par agosto y mosto es uno de los más productivos del refranero castellano, y en un buen número de casos es la rima la que decide qué se dice y no al revés. Aquí ha fijado el trío de meses en un orden que además coincide con el calendario, lo que explica que la fórmula haya aguantado tan bien.
Hasta qué punto está probado
La ficha lo da como probable, y conviene precisar qué es exactamente lo probable. El significado no se discute: está claro qué prohíbe y a quién se lo prohíbe. Lo que no está establecido es la explicación. Las dos lecturas, la higiénica y la económica, son reconstrucciones razonables hechas a partir del propio texto y del calendario agrícola, no conclusiones sacadas de un documento que diga por qué se formuló así.
Tampoco hace falta elegir entre ellas. Los refranes de trabajo rara vez tienen una sola razón, y lo más verosímil es que las dos convivieran en la cabeza de quien lo repetía: el vino sienta mal y además hay faena.
De la fecha no hay nada. No consta una primera documentación con año, autor y obra, y la ficha deja la época en desconocido con toda la razón. Que el ciclo de siega y trilla sea antiquísimo no dice nada sobre la antigüedad de esta fórmula concreta: son dos cosas distintas y confundirlas es el error más común al hablar de refranes agrícolas.
Cómo se usa hoy
Prácticamente no se usa, y cuando aparece es como cita, casi siempre con sorna, porque el verano español actual es lo contrario exacto de lo que el refrán recomienda: vacaciones, terraza, vino fresco y romances de agosto. Ese choque es hoy su mejor argumento y la razón de que sobreviva en boca de quien quiere marcar la distancia entre dos mundos.
El registro es rural y de hablante mayor. En una conversación urbana suena a pieza recuperada, y quien lo emplea suele acompañarlo de una explicación, sobre todo por dama, que en el español de hoy no significa ya lo que significa en el refrán.
Fuera de España no consta uso. Además, el refrán está atado a un hemisferio: en Argentina, Chile o Uruguay, junio, julio y agosto son pleno invierno, de modo que ni el calor ni la siega vienen a cuento. Es un buen recordatorio de que los refranes de calendario no viajan: cruzan el Atlántico y se quedan sin sentido.
Expresiones parecidas
La comparación más útil es con los refranes vecinos del mismo ciclo. En junio, hoz en puño señala el comienzo de la siega y julio caliente quema al más valiente describe el rigor del mes; los dos constatan, mientras que el nuestro prohíbe. Esa diferencia entre describir y mandar recorre todo el refranero agrícola y ayuda a clasificarlo.
En cuanto al vino, la contradicción con otras fórmulas del mismo verano es total: hay refranes que recomiendan justamente beber y refrescarse en julio. No es incoherencia del refranero, es que cada uno responde a una situación distinta, y ninguno pretende ser doctrina.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
En verano hay que abstenerse de vino y de amores
Se cita con sorna, porque hoy el verano es justo lo contrario
«Decía mi abuelo que junio, julio y agosto, ni dama ni mosto; hoy nadie le haría caso.»
Preguntas frecuentes
¿Qué significa junio, julio y agosto, ni dama ni mosto?
Que en los tres meses de más calor y más faena conviene apartarse del vino y del galanteo. Mosto vale por vino y dama por trato con mujeres.
¿De dónde viene el refrán junio, julio y agosto, ni dama ni mosto?
No consta una documentación fechada. La explicación más aceptada es doble: el vino sienta mal con calor y esos tres meses son la siega, la trilla y el acarreo, cuando no hay tiempo para distracciones.
¿Por qué se dice mosto y no vino?
Porque rima con agosto. En rigor el mosto es el zumo de uva sin fermentar del todo, pero el refranero lo usa aquí por el vino en general.
¿Se sigue diciendo hoy?
Muy poco, y casi siempre con ironía, porque el verano actual es lo contrario de lo que aconseja. Se oye sobre todo a hablantes mayores y en ambiente rural.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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