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Ir de flipado

Frase hecha 🇪🇸 España Coloquial Origen probable
Respuesta rápida
«Ir de flipado» significa Creerse más de lo que se es y actuar en consecuencia. El flipado no engaña a nadie salvo a sí mismo, y ahí está la carga despectiva de la expresión.
  • Origen histórico: Deriva de flipar, el verbo que el argot español tomó del inglés to flip out en la contracultura de los setenta. Quien está flipado, en aquella jerga, tenía la percepción alterada; al pasar al habla común, el…
  • Variantes frecuentes: Ser un flipado · Estar flipado
  • En otros idiomas: «to be full of oneself» (EN)

Creerse más de lo que se es y actuar en consecuencia. El flipado no engaña a nadie salvo a sí mismo, y ahí está la carga despectiva de la expresión.

El flipado se cree más de lo que es y actúa en consecuencia. Ir de flipado es exhibir esa idea inflada de uno mismo delante de los demás, con la particularidad de que no engaña a nadie salvo al propio interesado, y ahí está toda la carga despectiva de la expresión. Procede del verbo flipar, tomado del inglés.

Qué significa exactamente

Hay que empezar deshaciendo la confusión más común, porque la misma familia de palabras sirve para dos cosas distintas.

Flipar es asombrarse: flipé cuando me lo contaron. Estar flipado, en cambio, casi nunca significa estar asombrado; significa tener una idea distorsionada de uno mismo o de la realidad. Y ir de flipado añade la exhibición: no basta con creérselo, hay que salir a la calle a demostrarlo. La ambigüedad de estar flipado se resuelve por contexto, y en la práctica el participio se ha especializado tanto en el sentido de creído que el de asombrado suele expresarse con estar flipando, en gerundio.

El flipado se distingue de otras figuras vecinas por un detalle: la desproporción entre lo que se atribuye y lo que tiene. El chulo puede tener motivos y ser chulo de todas formas. El fantasma miente sobre sus logros. El flipado no necesariamente miente, simplemente vive instalado en una versión mejorada de sí mismo que él se cree del todo. Por eso la expresión mezcla desprecio con una pizca de lástima, y por eso se dice sobre todo a espaldas del interesado.

La familia es amplia y sigue viva entera: flipante, que califica lo asombroso; un flipe, la experiencia que deja atónito; flipar en colores, la variante intensiva; y de flipar, usado como valoración suelta. Todas se mueven en el terreno del asombro, y solo el participio se desvió hacia la vanidad. Esa bifurcación explica que un mismo hablante diga que algo es flipante y que alguien es un flipado sin percibir ninguna contradicción.

La construcción con ir de merece atención propia. Introduce el papel que uno se atribuye y siempre implica que ese papel no le corresponde: ir de listo, ir de guay, ir de sobrado, ir de duro, ir de víctima. Es uno de los moldes más productivos del coloquial español, y su función es exactamente esa: marcar la distancia entre la pose y la realidad.

De dónde viene

La pieza que hay que explicar es flipar. El diccionario académico la registra como préstamo del inglés to flip, verbo que en el argot anglosajón, en la forma to flip out, significa perder el control o la cabeza, y que se usó abundantemente para describir los efectos de las drogas alucinógenas.

Ese es el ambiente en el que la palabra entró en español: la contracultura, el argot juvenil y la cultura de la droga que llegaron a España en los años sesenta y setenta, con un fuerte componente de vocabulario inglés. En esa jerga, flipar era colocarse o alucinar, y estar flipado, tener la percepción alterada. Esa es la base de todo lo demás.

El desplazamiento posterior se entiende bien. Al pasar del argot marginal al habla común, flipar perdió la referencia a la sustancia y se quedó con el asombro: hoy flipa cualquiera con una factura de la luz. Y estar flipado, que designaba a quien tenía la cabeza en otro sitio, pasó a designar a quien tiene una imagen de sí mismo que no se corresponde con la realidad. La percepción alterada dejó de ser química y se volvió moral. De ahí a ir de flipado, con el molde del ir de ya disponible, no hay más que un paso.

Hasta qué punto está probado

La ficha lo cataloga como probable, y hay que precisar qué parte de la explicación merece esa etiqueta y qué parte es más firme.

La etimología del verbo es lo mejor asentado: que flipar viene del inglés to flip lo recoge el diccionario académico y no lo discute nadie. Hasta ahí, terreno seguro.

Lo que no está documentado es el resto de la cadena. La atribución a la contracultura de los años setenta es la versión que todo el mundo repite y resulta muy verosímil por el tipo de vocabulario con el que flipar comparte ambiente, pero la ficha no aporta una primera documentación con obra, autor ni año, de modo que esa década funciona como estimación y no como dato comprobado. Del mismo modo, el desplazamiento semántico de la percepción alterada a la vanidad se reconstruye por lógica: nadie ha exhibido los textos intermedios.

Y hay una distinción que conviene marcar aquí más que en ninguna otra ficha del grupo: saber de dónde viene flipar no explica cuándo ni cómo nació ir de flipado. La locución completa es posterior al verbo, depende de un molde sintáctico propio y pudo formarse mucho después de que la palabra se hubiera vuelto común. Fechar el préstamo no fecha la frase.

Cómo se usa hoy

Está viva, es coloquial y no tiene nada de malsonante, aunque sí de ofensiva: llamar flipado a alguien es un insulto de los que dejan huella, porque ataca la imagen que la persona tiene de sí misma. Se usa mucho más en tercera persona que a la cara.

El perfil de hablante es amplio pero con un centro claro: quien tenía veinte años en los años ochenta y noventa la incorporó como palabra propia, y de ahí ha pasado a las generaciones siguientes sin envejecer del todo. Los hablantes más jóvenes disponen hoy de alternativas más recientes para lo mismo, así que flipado empieza a sonar levemente a la generación anterior, sin llegar a resultar anticuada.

En la conversación real suele oírse flipao, con la de perdida, y así se escribe también cuando se quiere reproducir el habla. La forma plena queda para el texto cuidado.

Hay un uso amistoso, con tono de guasa, entre amigos que se conocen bien: no vayas de flipado, dicho con una sonrisa, es un modo de bajarle los humos a alguien sin ofenderlo. Fuera de esa confianza, corta.

Fuera de España la expresión no se emplea y el verbo flipar tampoco, salvo por contacto con el español europeo. En México se recurre a creerse la divina garza o simplemente a creído; en el Río de la Plata, a agrandado, que es exactamente esta figura; en varios países, a alzado o subido. Conviene saberlo antes de usarla al otro lado del Atlántico, porque no se descodifica sola.

Expresiones parecidas

Ir de sobrado es la hermana más próxima y la diferencia es fina: el sobrado da por hecho que todo le saldrá bien, el flipado se cree superior en general. Ir de listo apunta a la inteligencia en concreto; ir de guay, a la imagen. Todas comparten el mismo molde y el mismo reproche implícito.

Ser un fantasma se distingue con claridad: el fantasma exagera o inventa méritos, hay mentira de por medio. El flipado se lo cree, que es peor o mejor según se mire. Chulearse y fardar describen la conducta de exhibirse, no la creencia que hay detrás. Y tener muchos humos es la versión antigua y más neutra de la misma idea, la que usaría alguien que no diría flipado ni bajo tortura.

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

España

Fanfarronear creyéndoselo

Distinto de flipar, que es asombrarse

«Va de flipado por el barrio desde que le renovaron el contrato.»

Cómo se dice en otros idiomas

EN

to be full of oneself

Literalmente: estar lleno de uno mismo

Preguntas frecuentes

¿Qué significa ir de flipado?

Significa creerse más de lo que se es y comportarse en consecuencia. El flipado no convence a nadie salvo a sí mismo, y por eso la expresión es despectiva.

¿Es lo mismo flipar que estar flipado?

No. Flipar es asombrarse mucho; estar flipado o ir de flipado es tener una idea inflada de uno mismo. Comparten el verbo pero no el sentido.

¿De dónde viene la palabra flipado?

De flipar, préstamo del inglés to flip, que el diccionario académico registra. Llegó con el argot de la contracultura, aunque la fecha exacta de la locución no está documentada.

¿Cómo se dice ir de flipado en América?

No se usa allí. En México se dice creerse la divina garza o simplemente creído, y en Argentina y Uruguay, ser un agrandado, que es la figura equivalente.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

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