Saltar al contenido
DichosyMás Diccionario etimológico & cultura popular

Pascua marzal, hambre o mortandad

Refrán 🇪🇸 España Origen documentado
Respuesta rápida
«Pascua marzal, hambre o mortandad» significa Superstición calendárica: si el Domingo de Resurrección cae en marzo, el año traerá hambre, epidemias o guerra. La Pascua de abril, en cambio, se tenía por señal de buen año.
  • Origen histórico: Está en los refraneros de mediados del XVI, de Espinosa, Vallés y Hernán Núñez, y Correas lo glosó en 1627 con escepticismo: no se decía «por tener verdad», sino porque una Pascua temprana cae en tiempo frío…
  • Variantes frecuentes: Pascua en marzo, o hambre o mortandad · Pascua marzal, hambre, guerra o mortandad · Pascuas marzales, hambrientas o mortales
  • En otros idiomas: «Páscoa em março, ou fome ou mortaço» (PT)

Superstición calendárica: si el Domingo de Resurrección cae en marzo, el año traerá hambre, epidemias o guerra. La Pascua de abril, en cambio, se tenía por señal de buen año.

Una Pascua de Resurrección que caiga en marzo anuncia un año de hambre, epidemia o guerra. Eso creía el refranero, que reservaba la Pascua de abril para los años buenos. Es una superstición de calendario en toda regla, y de las mejor documentadas del castellano.

Qué significa exactamente

Marzal es simplemente el adjetivo de marzo, hoy poco usado fuera de este refrán y de algún topónimo. La fórmula, brevísima, plantea una disyuntiva que en realidad no es tal: hambre o mortandad significa hambre y mortandad, porque en la economía antigua lo segundo venía detrás de lo primero con una regularidad tristemente comprobada. Otras versiones lo dicen sin disimulo y añaden la guerra a la lista.

Lo que el refrán afirma es una relación de causa entre la fecha de una fiesta y la suerte del año. No una coincidencia observada, sino una influencia: si la Pascua se adelanta a marzo, el año viene torcido. Es superstición en el sentido estricto de la palabra, y así la trataron ya en su momento quienes se molestaron en examinarla.

La fecha oscila porque la Pascua es móvil. Se celebra el domingo siguiente a la primera luna llena de la primavera, de modo que puede caer entre el 22 de marzo y el 25 de abril, algo más de un mes de horquilla. Toca marzo algo menos de una vez de cada cuatro años, lo que basta para que la creencia se refresque con regularidad y no llegue a olvidarse.

Conviene distinguirlo, además, de los refranes que hablan del mes de marzo sin más. Aquí no se maldice a marzo: se maldice que la fiesta caiga en él. La diferencia parece pequeña y no lo es, porque de ella depende que se trate de una observación meteorológica o de una creencia sobre los números del calendario.

De dónde viene

Aquí no hay que conjeturar nada, y eso es poco frecuente en el refranero. La expresión aparece ya en los repertorios de mediados del siglo XVI. Francisco de Espinosa la anota en su refranero, recopilado entre 1527 y 1547, con la grafía Pascua marçal o hambre o mortandad. Hernán Núñez la incluye en sus Refranes o proverbios en romance, de 1555. Y Gonzalo Correas la recoge en 1627 en su Vocabulario, que es donde la cosa se pone interesante, porque Correas no se limita a anotarla: la explica.

Su glosa desmonta la superstición desde dentro, y lo hace con argumentos materiales. Una Pascua temprana, viene a decir, cae en tiempo todavía invernal, frío y lluvioso; los corderos pascuales no están hechos para entonces; y la fiesta, con sus días de precepto, cae en plena temporada de arada y quita jornadas de trabajo en el peor momento. Correas advierte que el refrán no se decía por tener verdad, sino por estas razones prácticas. En 1627 alguien ya había visto que la fecha no influía en nada y que lo que fastidiaba era el calendario laboral.

Un siglo después, Benito Jerónimo Feijoo volvió sobre el asunto en sus Cartas eruditas y curiosas, donde examinó la fiabilidad de los adagios y calificó estas creencias de vana observancia, que era el término con que la teología moral designaba las supersticiones sin fundamento. Es el mismo tratamiento que dio a las cabañuelas y a otras profecías populares.

El refrán no es exclusivo del castellano. José Manuel Pedrosa lo ha documentado por toda la Romania, del portugués al catalán y al francés, siempre con la misma pareja de calamidades. Esa extensión indica que no nació en España, sino que forma parte de un fondo europeo común de creencias sobre el calendario litúrgico, y explica también su longevidad: una idea repetida en cinco lenguas se sostiene mucho mejor que una ocurrencia local.

En cuanto a por qué precisamente marzo, hay dos razones que se suman. La primera es la que dio Correas: una Pascua temprana es una Pascua fría, y la fiesta llegaba antes de que el campo hubiera dado nada. La segunda es la mala fama del propio mes, el de Marte, tradicionalmente asociado a los temporales que diezmaban los rebaños recién paridos y a un tiempo inestable que el refranero castellano no se cansa de retratar.

El bulo del calendario gregoriano

Circula desde antiguo una explicación que conviene desmontar: que el papa Gregorio XIII reformó el calendario en 1582 precisamente para evitar que la Pascua cayera en marzo. Lo sostuvo Torres Villarroel en el siglo XVIII y Rodríguez Marín lo desmintió en 1896. La reforma gregoriana corrigió el desfase acumulado entre el calendario juliano y el año solar, que había desplazado el equinoccio, y su efecto sobre la Pascua fue devolverla a su relación correcta con la primavera, no sacarla de marzo. La prueba es sencilla: después de la reforma la Pascua siguió cayendo en marzo con toda normalidad, como en 1883 o en 1894.

Cómo se usa hoy

Sobrevive, pero ha cambiado de función. Ya casi nadie lo dice creyéndolo: se cita como curiosidad los años en que la Semana Santa se adelanta a marzo, y suele venir acompañado de una sonrisa o de la mención de una abuela. Aparece en la prensa local, en los programas de radio de esas semanas y en las conversaciones de cofradía, donde el calendario pascual se sigue con lupa por razones prácticas.

El registro es neutro y el tono, casi siempre escéptico. Quien lo emplea suele estar citando una creencia ajena, no afirmando la suya, y esa distancia es parte del uso actual. Funciona también como comentario resignado cuando la Semana Santa adelantada trae mal tiempo, que es lo más probable, y entonces el refrán se cumple en el único sentido en que puede cumplirse: hace frío porque marzo es marzo.

Hay un resto de utilidad práctica en su versión hostelera y turística. Una Semana Santa de marzo significa procesiones con más riesgo de lluvia, menos afluencia y peor recaudación en las localidades que viven de ella, así que el mal augurio conserva una traducción económica real, aunque el mecanismo no tenga nada que ver con el que imaginaba el refrán.

Fuera de España se entiende donde la Semana Santa pesa en el calendario, que es buena parte de América Latina, pero la creencia concreta no ha arraigado allí con la misma fuerza y el refrán castellano se oye poco. Sus parientes vivos están más bien al lado, en Portugal, en Cataluña y en Francia, donde la misma superstición circula en su propia lengua.

Expresiones parecidas

Su reverso está en los refranes que celebran la Pascua tardía, del tipo de «Altas o bajas, en abril son Pascuas», que sitúan en abril el lugar natural de la fiesta y, con ella, del buen año. Entre los dos se ve el mapa completo de la creencia: marzo malo, abril bueno.

Del lado de la desconfianza hacia marzo se emparenta con toda una serie que retrata al mes como traidor, y muy en especial con «Cuando marzo vuelve el rabo, ni deja pastor enzamarrado», que avisa del temporal que llega cuando el mes ya parecía apaciguado. La diferencia es de naturaleza: aquellos son observaciones sobre el tiempo, este es una creencia sobre la fecha de una fiesta.

Y en el terreno de las supersticiones de calendario, comparte familia con los refranes que atribuyen fortuna o desgracia a la posición de una fiesta en el año, como los que rodean a la Navidad y a la Candelaria. Todos parten de la misma idea, la de que el año tiene una forma correcta y que salirse de ella se paga. Es la contabilidad moral del calendario, aplicada esta vez a la luna llena de primavera.

⏳ Cronología y Registro Histórico

1527
Francisco de Espinosa, Refranero (1527-1547): «Pascua marçal o hambre o mortandad»

Dónde se dice y con qué sentido

La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.

España

Una Pascua temprana anuncia un mal año

Hoy se cita como curiosidad, casi siempre con escepticismo, los años en que la Semana Santa cae en marzo

«Este año la Semana Santa cae en marzo, y mi abuela ya lo ha dicho: Pascua marzal, hambre o mortandad.»

Cómo se dice en otros idiomas

PT

Páscoa em março, ou fome ou mortaço

Literalmente: Pascua en marzo, o hambre o mortandad

FR

Si Pâques marsine, il y aura guerre ou famine

Literalmente: Si la Pascua es marceña, habrá guerra o hambre

CA

Pasqua marçal, misèria mortal

Literalmente: Pascua marzal, miseria mortal

Preguntas frecuentes

¿Qué significa «Pascua marzal, hambre o mortandad»?

Que si el Domingo de Resurrección cae en marzo, el año traerá hambre, epidemias o guerra. Es una superstición de calendario documentada desde el siglo XVI; la Pascua de abril, en cambio, se tenía por señal de buen año.

¿Cuándo puede caer la Pascua en marzo?

La Pascua de Resurrección se celebra el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera, así que oscila entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Cae en marzo algo menos de una vez de cada cuatro años; ocurrió, por ejemplo, en 2016 y en 2024.

¿Por qué se creía que traía desgracias?

Correas ya lo explicaba en 1627 sin misterio: una Pascua temprana cae en tiempo más invernal, suele ser fría y lluviosa, los corderos pascuales no están hechos y la fiesta quita días de arada. A eso se sumaba la mala fama de marzo, mes de Marte y de temporales.

¿Es verdad que el calendario gregoriano se reformó por las Pascuas de marzo?

No. Lo sostuvo Torres Villarroel en el siglo XVIII y Rodríguez Marín lo desmintió en 1896: la reforma de Gregorio XIII corrigió el desfase del calendario juliano con el año solar, y la Pascua siguió cayendo en marzo después, como en 1883 o en 1894.

Por qué puedes fiarte de esta ficha

Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.

Expresiones emparentadas