Pasar de algo
- Origen histórico: El uso viene del pasar de largo, dejar algo atrás sin detenerse, aplicado a los asuntos y las personas. Se disparó en la Transición hasta dar nombre a toda una actitud, el pasotismo, que la prensa de los…
- Variantes frecuentes: Pasar de todo · Pasota · Paso de ti
- En otros idiomas: «to not care about something» (EN)
Desentenderse por completo de algo o de alguien, sin el menor interés. Es una de las construcciones más características del coloquial español desde los años setenta.
Pasar de algo o de alguien es desentenderse por completo, no concederle la menor importancia. Es una de las construcciones más características del español coloquial de España desde los años setenta, y en tres sílabas resuelve lo que en otra lengua exigiría una frase entera.
Qué significa exactamente
El primer valor es el de la indiferencia como actitud. Quien pasa de la política, del qué dirán o de su cuñado no es que se haya enfadado: es que ha decidido que aquello no le concierne. Hay una determinación activa en el verbo, y ahí está la diferencia con no importar. Que algo no te importe es un estado; pasar de algo es casi un gesto, una retirada deliberada.
El segundo valor es más suave y muchísimo más frecuente de lo que parece: la negativa del momento. Paso de salir hoy, paso de discutir otra vez lo mismo, paso de cocinar. Aquí no se declara ninguna filosofía vital, solo una desgana concreta y transitoria. El contexto separa los dos usos sin esfuerzo, aunque un hablante extranjero puede leer como desprecio lo que solo era pereza.
Y luego está la forma dirigida a una persona, que es la más dura de todas. Paso de ti significa no quiero saber nada de ti, y en una discusión funciona como corte definitivo. Curiosamente, el verbo admite también un uso absoluto —yo paso— que sirve para desmarcarse de cualquier cosa sin decir de qué, y que en una reunión o en un grupo de amigos se entiende perfectamente.
De dónde viene
La explicación aceptada, que la ficha califica de probable, parte de pasar de largo: dejar algo atrás sin detenerse. El paso de lo físico a lo moral es de los más naturales que existen, porque no atender a algo es, en efecto, seguir de largo sin pararse a mirarlo. Del complemento con preposición —pasar de un sitio— se llegó a pasar de un asunto y de una persona.
Lo que convirtió una construcción corriente en marca generacional fue la España de los años setenta. El verbo se disparó entonces hasta dar nombre a una actitud entera: el pasotismo, y a quien la encarnaba, el pasota. Aquellas palabras nombraban el desapego de una parte de la juventud de la Transición, que se apartó tanto del compromiso político como de las expectativas familiares. Ambas están recogidas en el diccionario académico, y su existencia es la mejor prueba de la fuerza que llegó a tener el verbo: pocas locuciones coloquiales generan derivados que acaban en el diccionario.
Un parecido que no es un origen
Resulta tentador relacionar este paso con el de los juegos de naipes, donde pasar es declinar el turno y no entrar en la jugada. El parecido de sentido es evidente y a más de uno se le ha ocurrido. Pero nada lo respalda, y la vía del pasar de largo explica el significado sin necesidad de recurrir a las cartas. Dejarlo en un parecido curioso es lo más honesto que se puede hacer con él.
Hasta qué punto está probado
No hay primera documentación en esta ficha, así que la fecha exacta del arranque no está fijada. Se sabe el marco —el siglo XX, con la explosión en los setenta— pero no el punto de partida, y esa distinción conviene mantenerla, porque es muy probable que el uso circulara antes de que la prensa se fijara en él y le pusiera etiqueta. Lo que se documenta con facilidad es el momento en que una palabra se vuelve visible, no el momento en que nace.
El mecanismo semántico, en cambio, es sólido y no depende de ninguna anécdota: está a la vista en la propia lengua. Por eso la certeza es probable y no desconocida. Se sabe de dónde sale la construcción; lo que no se sabe es cuándo dio el salto.
Cómo se usa hoy
Es coloquial, frecuentísima y ya no tiene marca de edad: la usan tanto quienes fueron jóvenes en los setenta como sus nietos. Se ha ganado un sitio en la prensa, en la publicidad y en el habla profesional informal, aunque en un escrito formal sigue estando fuera de lugar. La construcción es siempre con preposición y admite sustantivo o infinitivo, sin más restricciones.
Su carga social sí exige cuidado. Con cosas es inofensiva; con personas hiere, porque negar el interés por alguien es una de las formas más eficaces de desprecio que tiene la lengua. Un paso de ti dicho en el momento equivocado zanja una conversación y a veces bastante más. Y en el trabajo, decir que se pasa de un asunto se lee como dejación, no como indiferencia elegante.
Fuera de España este uso apenas existe. En América se entiende por el contexto, pero no se emplea, y cada país tiene su fórmula propia: en México se oye me vale; en el Río de la Plata, ni ahí; en otras zonas se recurre sencillamente a no me importa o me da igual. Es, junto con el pasota, una de las señas de identidad más reconocibles del coloquial peninsular.
El uso absoluto —yo paso— es una de sus formas más eficaces. Sirve para desmarcarse de cualquier asunto sin necesidad de decir de cuál, y en un grupo se entiende al instante. En el trabajo conviene evitarlo, porque lo que en la calle es indiferencia elegante allí se lee como dejación: decir que uno pasa de un expediente equivale a reconocer que no piensa ocuparse de él, y así queda registrado en la memoria de quien lo escucha.
Hay además un detalle cronológico que merece la pena señalar. Mientras que pasota y pasotismo han envejecido y suenan hoy a los años ochenta, hasta el punto de que casi nadie llamaría pasota a un joven actual, la construcción con el verbo sigue plenamente viva y no arrastra ninguna marca generacional. Es un caso claro de derivados que se quedan fechados mientras la fórmula que los originó continúa funcionando como el primer día. Al escribir conviene tenerlo presente: paso de eso es lengua corriente y no sitúa el texto en ninguna época, pero llamar pasota a alguien es una elección estilística que lo coloca de inmediato en la España de la Transición.
La construcción exige siempre la preposición y no admite objeto directo: se pasa de algo, nunca se pasa algo con este sentido. Con infinitivo es donde más rinde —paso de madrugar, paso de explicárselo otra vez— y ahí compite directamente con no me apetece, del que se distingue por el tono: no me apetece se disculpa, paso de eso no. Esa falta de disculpa es exactamente lo que el hablante busca cuando la elige, y también lo que la hace desaconsejable en cuanto hay jerarquía de por medio.
Expresiones parecidas
La vecina inmediata es ir a su bola, aunque no dicen lo mismo: quien va a su bola actúa por su cuenta, y puede hacerlo trabajando mucho; quien pasa de algo se desentiende y no hace nada. La confusión entre ambas es frecuente y merece la pena deshacerla, porque describen conductas casi opuestas en cuanto al esfuerzo.
Del lado de la indiferencia declarada están importar un pimiento, un bledo o un comino, y sus versiones malsonantes, que se multiplican. La diferencia es de foco: esas fórmulas hablan del sentimiento —aquello no me afecta—, mientras que pasar de algo describe la conducta, lo que uno hace o deja de hacer con el asunto. Y en el extremo del descaro está traérsela floja, del todo vulgar y reservada a la máxima confianza.
Dónde se dice y con qué sentido
La expresión se usa con el mismo sentido en todos estos países. Cuando hemos encontrado algún matiz propio, queda anotado.
España
Desentenderse, no dar importancia
De aquí sale pasota, quien pasa de todo por sistema
«Paso de discutir otra vez lo mismo, que ya sé cómo acaba.»
Cómo se dice en otros idiomas
EN
to not care about something
Literalmente: no importarle algo
Preguntas frecuentes
¿Qué significa pasar de algo?
Significa desentenderse por completo de algo o de alguien y no darle ninguna importancia. También sirve como negativa del momento: paso de salir hoy es simplemente no me apetece.
¿De dónde viene pasar de algo?
De pasar de largo, dejar algo atrás sin detenerse. Es la explicación más aceptada, aunque no hay una primera documentación que fije cuándo se produjo el salto al sentido actual.
¿Qué es un pasota?
Quien pasa de todo por sistema y no se implica en nada, ni en política ni en compromisos personales. La palabra se difundió en la España de los años setenta y está recogida en el diccionario académico.
¿Se usa pasar de algo en América?
Casi nada. Se entiende por el contexto, pero es un uso peninsular. En México se oye me vale, en el Río de la Plata ni ahí, y en general se recurre a no me importa o me da igual.
Por qué puedes fiarte de esta ficha
Cada explicación lleva declarado su nivel de certeza. Cuando el origen está documentado, se cita la fuente; cuando solo hay hipótesis, se dice; y cuando la historia que circula por internet es falsa, se desmonta. Así trabajamos. ¿Ves algo que no encaja? Cuéntanoslo.
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